Hugo Martinez Abarca (1976)
está en el ajo desde hace tiempo.
Se licenció en Filosofía por la Autónoma de Madrid y se diplomó en cinematografía por la Escuela de Artes Visuales, pero es solo una coartada. En realidad, lo que quiere es utilizar el cine como herramienta política En 1993 funda Tinto Teatro, En 2001 dirige su primer cortometraje: No te soporta ni Dios. En 2002 dirige GE GE, nuevo cortometraje de ficción.
En 2003 funda Tinto Producciones, SL, productora audiovisual responsable del cortometraje Atado… ¡y bien atado! (lo podeis encontrar en el E-mule),
hugomab@hotmail.com;

Hugo gritando "No a la guerra" a Rato

 

Eutanábar IV

Uno de los vicios más irritante de la derecha española es su decisión de tratar a todo discrepante como si fuera imbécil. Dado que el mundo del cine abanderó el "No a la guerra" se emprendió la cruzada de la mofa contra profundos ignorantes... '¡Claro que la gente está en contra de lanzar bombas contra un país y sus habitantes!', venían a decir, 'es lo que uno piensa cuando no tiene ni idea de política internacional'. Así, ante cada desmán de 'los suyos' se elaboraba una explicación supuestamente técnica y compleja para convertir en comprensible la oposición de la pobre muchedumbre por su ingenua ignorancia.

Con la gente del cine fueron especialmente rufianes. Todos eran imbéciles y los que más (y mejor) habían dado la cara eran cómplices de todo tipo de terrorismo, excepto el que denunciaban en concreto. El rencor les hizo promocionar un boicot al cine español y a difundir un camelo según el cual el cine español era todo una basura. Entre sus huestes nadie se preguntaba cómo podían boicotear el cine español y al tiempo saber lo malas que eran sus producciones. Tampoco se cuestionaba que quienes se habían declarado contrarios a los boicots comerciales como instrumento de presión política eran abiertos partidarios de éste. El peor cine español no eran los torrentes ni mucho menos los garcis... sino obviamente los almodóvar, los bardems... Lo rojo era pobre, pero no ya por perversión moral (que también) sino porque ellos, desde su atalaya, habían descubierto la vacuidad de sus propuestas. Decían, explícitamente, que el cine español era muy malo y que, lo queramos o no, el cine bueno es el cine americano (como si hubiera UN cine español o UN cine americano).

Y la izquierda es sectaria, tralará.

Con Mar Adentro la vileza de esta gente tuvo un punto álgido: era una ofensa a los tetrapléjicos, una defensa de la muerte, una película anticlerical... y en los medios más ultraderechistas se puso a Amenábar el divertido e ingenioso (porque ellos sí son inteligentes e ingeniosos) mote de Eutanábar. En alguna entrevista un obispo criticaba seriamente la película; cuando le preguntaron si la había visto la respuesta fue que no, pero que con lo que había oído se podía hacer una idea clara. Y es que la gente con fe no necesita ver ni oír para creer.

Pero hete aquí, que the Oscar goes to... ¡España! ¡Mar adentro! ¡Alejandro Amánamar! y el trato cambia. Donde antes era Eutanábar, durante el par de horas que aparece colgada la noticia vuelve a ser Alejandro Amenábar; en otro de los de la cuerda nacional empeñados en esquemas dinásticos se le califica de Alejandro IV (con lo original y divertido que hubiera sido llamarle Alejandro Magno...). Durante las escasas horas que no pueden impedirlo, los cultivados de la corte respetan a quien ha sido reconocido en su patria ideológica.

Resulta curioso cómo los nacionales rechazan y ridiculizan todo lo interno que discrepa de sus engreídas mentes pero encorvan las cervicales ante los veredictos que vienen de fuera. Se dicen liberales, pero son vasallos; se dicen patriotas, y lo son de una patria esclava. Los ridículos ignorantes del no a la guerra creemos que eso es contradictorio, pero ahí están ellos para evidenciar quién sabe lo que realmente se cuece.

28 de Febrero de 2005

 

El tiempo de Aznar

Le preguntó Emilio Olabarría a Aznar en la Comisión sobre el 11 de Marzo qué opinaba sobre los informativos de diversas cadenas de televisión estadounidenses (CNN, Fox,...) que atribuyeron desde bien temprano los atentados al terrorismo internacional. La respuesta del ex-presidente fue que esos días no tuvo tiempo de ver la televisión y por tanto no podía comentar qué había emitido.

El resto de la comparecencia del ex-presidente se dedicó a explicar su "desacuerdo" con las informaciones que aquellos días fue desvelando la Cadena SER. Incluso comentó Aznar el sesgo de los programas deportivos del sábado 13 de marzo. La única conclusión posible, tras lo respondido a Olabarría, es que, si Aznar comentó esto, es porque sí tuvo tiempo de escuchar atentamente la radio (programación deportiva incluida) estos días.

También podemos suponer, según la narración de Aznar, que escuchó la rueda de prensa de Ibarretxe, las declaraciones de Carod Rovira y mantuvo una conversación con Zapatero... sin dejar de escuchar la radio -sólo la Cadena SER, eso sí-. Ello nos lleva a encontrar una capacidad de escucha en Aznar que, reconozco, nunca habría sospechado.

Carta al director . Publicada en "El País" .10 de Diciembre de 2004

 

Sobre Octubre del 34: las dos memorias

En la legislatura que fue de 2000 a 2004 se impulsó un rearme doctrinario de la derecha española más dura. Así, se auspicia la publicación de diversos panfletos propagandísticos de diversa índole, siempre bajo la etiqueta de historiográficos, cuya publicación se veía seguida del victimismo según el cual, la progresía sectaria universitaria les cerraba el acceso al mundo académico. Es fácil identificar qué manos impulsa(ba)n este rearme: el primer volumen de las memorias de José María Aznar fue redactado por José María Marco; resulta incomprensible la primera conferencia de Aznar en Georgetown (según la cual la lucha de España contra Al Qaeda comenzó en el 711) sin conocer la publicación del España frente al Islam de César Vidal; la última entrevista que ha concedido este ex-presidente ha sido a Federico Jiménez Losantos; la publicación de Los mitos de la Guerra Civil de Pío Moa fue propagada por Televisión Española en su informativo de máxima audiencia, seguido de una entrevista a su autor hecha por Carlos Dávila… Además, todos los personajes citados supra (excepción hecha, claro está, de José María Aznar) mantienen algún tipo de vinculación laboral con la cadena radiofónica de la Conferencia Episcopal.

Entre este rearme doctrinario nos interesa especialmente el protagonizado por Pío Moa y las reediciones de sus libros bajo diversos títulos. Según este hombre (cuyas posturas serían tan anecdóticas como la fe de cualquier otro converso de no ser por los innumerables altavoces que se le han prestado), la Guerra Civil española no comenzó en 1936 a partir del Alzamiento Nacional , sino que fue en 1934, con la revolución de Asturias (a la que últimamente vinculan la proclamación de Lluís Companys del “Estado catalán dentro de la República Federal Española”, es decir, un complot del PSOE con ERC paralelo al que se produciría setenta años después). La Guerra Civil comenzaría con estos hechos, es decir, a manos de la izquierda y los separatismos.

Responde a la realidad la queja de estos autores de no haber sido adoptados por la mayoría de la comunidad universitaria como interesantes teóricos a los que agasajar, y de hecho, hasta los últimos meses, ni siquiera habían obtenido demasiadas respuestas provenientes de lo académico (acaso Javier Tusell era el único dispuesto a tal duelo), probablemente pensando que el ninguneo sería la mejor estrategia contra la nadería intelectual. En cambio, en los últimos meses, sí han aparecido reflexiones sobre qué fue 1934 (el artículo en El País de Marta Bizcarrondo) o sobre el comienzo de la Guerra Civil (el libro 1936 , con el evocativo subtítulo Los mitos de la Guerra Civil , de Enrique Moradiellos) que con anterioridad no eran. Este último, además de subtitularse como se titulaba el principal libelo de Moa, era anunciado bajo el lema “Contra las mentiras de Pío Moa”. Que el origen del artículo de Bizcarrondo se encuentra en la respuesta a esos autores es claro al afirmar que “ la reciente historiografía neoconservadora ha insistido, sin embargo, en que es octubre de 1934 el momento de quiebra definitiva de las instituciones republicanas y, consecuentemente, el punto de partida de la Guerra Civil (…) . Tal opinión de panfletarios conversos es compartida en lo esencial por historiadores más profesionales” . Parece estar en esta última frase la razón por la que surge ahora la respuesta de estos profesores de Historia Contemporánea: el tímido eco encontrado, en algunos ámbitos más serios, de las tesis de Moa. Así, mientras no pasara de ámbitos extravagantes como el de un ex-GRAPO reconvertido a la extrema derecha (Pío Moa) o de un evangélico que niega la teoría de la evolución (César Vidal), el análisis correspondía a los estudiosos de la política vigente (es decir, qué tipo de posiciones esconden el aznarismo y el catolicismo para impulsar estas propuestas); pero una vez captados para la causa algunos ámbitos de la historiografía, el debate se amplía, también, a este campo.

Mientras la proclamación de Companys apenas es comentada por Moradiellos (que sólo explica que fue neutralizada en veinticuatro horas sin apenas derramamiento de sangre), Bizcarrondo apenas insinúa su existencia en el último párrafo: probablemente sea demasiado evidente que la inclusión de ERC en el inicio de la Guerra Civil sólo tiene como origen el resultado de las elecciones catalanas de 2003 y el de las generales de 2004. En cambio, el octubre asturiano sí merece mucha atención por parte de ambos autores, siendo el ámbito de reflexión crucial del artículo de Bizcarrondo. La orientación de su reflexión difiere en cierta medida de la de Moradiellos, que se ubicaría en un punto intermedio entre ella y Javier Tusell, que replicó el artículo de Bizcarrondo pocos días después.

El planteamiento de Bizcarrondo parte de un análisis del desencadenante de la insurrección de 1934: la inclusión de ministros de la CEDA en el Gobierno de Lerroux. En este punto, comparte el planteamiento de Moradiellos, difícilmente rebatible, según el cual Gil-Robles y su CEDA eran claramente antidemocráticos y cercanos a los fascismos europeos: la colección de discursos en la que daba muestras de ello no es escasa y pueblan el artículo de Bizcarrondo. Incluso esa cercanía al fascismo es relativizada al referirse a la CEDA como un partido fascistizado , en vez de fascista. En aquel momento Falange no tenía presencia política alguna, por lo que uno tiende a creer que, de no haber cobrado este partido la importancia que obtuvo posteriormente, nadie dudaría en pensar que el partido fascista que había en la República Española era la CEDA. Así lo interpretó, desde luego, no sólo la izquierda, sino sectores del Partido Radical de Lerroux, que se escindieron encabezados por Diego Martínez Barrio creando la Unión Republicana, al no aceptar gobernar de la mano de la CEDA. De hecho, tampoco es este el objeto del debate Tusell-Bizcarrondo: la discusión se centra en el papel de Octubre del 34 en el devenir de la izquierda de la República, de la propia República y de la Guerra Civil. Así, mientras Tusell es implacable en su crítica de este movimiento revolucionario que sería ilegítimo y estéril, Bizcarrondo apenas deja un párrafo para dejar en un interrogante si la efectiva tensión creada por el Octubre del 34 no hubiera sido sustituida por otra excusa cualquiera (recuerda Bizcarrondo que a Sanjurjo no le hizo falta esperar a 1934 para rebelarse contra la República) y en otro el posible efecto positivo en las filas de la izquierda que ya tenían un entrenamiento que les permitió “ ofrecer una fuerte resistencia al golpe militar de 1936 ”. Un tercer interrogante que cabría abrir es si el Octubre de 1934, pese a fracasar, no hubiera podido servir de amenaza para las intenciones fascistas de la CEDA, que acaso se mantuviera en el orden republicano para evitar una nueva insurrección; y si una catedrática de Historia Contemporánea deja abiertos sus interrogantes, no seré yo quien cierre los míos.

Articulo de Marta Bizcarrondo
Artículo de Javier Tusell
Articulo sobre el libro de Moradiellos en Rebelion

20N2004

 

¿Son idiotas los yanquis?
7N2004

Las elecciones de EUA han dado el resultado sabido: George W. Bush seguirá gobernando y, previsiblemente, bombardeando pueblos en el nombre de Dios. Visto que los europeos decían desear con práctica unanimidad la derrota del “ comandante en jefe ”, el análisis se centra en las diferencias sociológicas entre los usamericanos y los europeos.

Es curiosa esa unanimidad: en España, más de diez millones de personas votaron al PP en las últimas elecciones generales. Más de diez millones (porcentualmente, la misma proporción de españoles que usamericanos votaron a Bush). No encuentro ninguna diferencia ideológica entre unos y otros: aparte del apoyo entusiasta al genocidio de iraquíes, de la complicidad en el asesinato de José Couso, del aprovechamiento electoral del terrorismo y asimilables,… existen enormes elementos que nos hacen reconocer en el PP los peores aspectos reaccionarios de los republicanos: especialmente ahora que, lejos de la presidencia y frustrado por la falta de reconocimiento de su bendita obra, Aznar anda con la lengua suelta explicando las cosas que antes callaba. Cuando explicó Aznar en Georgetown que la lucha de los españoles contra Al Qaeda empezó en el 711 debió caer de vergüenza el careto de todos sus votantes… si no fuera por que explícita o tácitamente se habían mostrado de acuerdo con el pensamiento ultra cada vez que votaban/votan al partido de este señor. Igualmente Rajoy, que oculta menos (aunque no tenga una voz tan estridente y por ello moleste menos) su carácter reaccionario (apuesto lo que se quiera a que éste nunca habrá hablado catalán en la intimidad), algún día explicará claramente los esputos que tiene por pensamiento. Para entonces, muchos españoles que no entienden cómo en EUA sigue ganando Bush, le habrán votado. Lo mismo sucede en multitud de países europeos: Berlusconi, Blair, Duräo Barroso… no han sido votados en Texas.

Es fácil ver la facilidad con la que muchos de nuestros vecinos desean ver fuera lo que se niegan a aceptar en sus cortijos: cuánta gente es “sinceramente” partidaria del diálogo entre Palestinos y gobierno israelí, cuánta se alegró del diálogo entre el IRA y el gobierno de Su Graciosa Majestad la reina de Inglaterra,… pero despotrican contra quien aquí apueste por salidas análogas. Cuántos se indignan cuando EUA bombardea las sedes de Al Jazira pero se alegran de los cierres de Egunkaria y Egin. Nos encanta que el mundo exterior sea gobernado por demócratas mientras apoyamos a los tiranos electos de nuestro ámbito. Miramos por encima del hombro a los EUA mientras votamos igual que ellos… y les criticamos por mirarnos por encima del hombro.

¿Entendería un estadounidense medio que Manuel Fraga o Rodríguez Ibarra ganen por mayoría absoluta en sus comunidades autónomas? Seguro que en Texas piensan que los gallegos y los extremeños son idiotas. Más de diez millones de españoles votaron al PP el 14 de marzo: en la ilustrada y cosmopolita Madrid sacaron el 45.02 % de los votos. En Washington, Bush obtuvo el 9% (19007 votos) de los sufragios.

Nota: Para una contestacion a la pregunta del título del artículo, entrad aqui. AA

 

Ni choque, ni alianza ni civilizaciones
15S2004

 

La intervención de Zapatero ante la Asamblea de Naciones Unidas ha tenido como punto más citado (entre otras cosas porque para ello lo había adelantado Zapatero en rueda de prensa) la introducción del concepto de alianza de civilizaciones . Como podíamos esperar a nadie se le ha ocurrido explicar cuál es el origen de tal idea no fuera a haber reflexión al respecto. No es de extrañar en las huestes nacional-liberalistas , pero resulta un poco más extraño que los medios defensores del PSOE no hayan aprovechado para explicar a cuento de qué ponía ese nombre a su idea Zapatero, puesto que la expresión alianza de civilizaciones es, como se verá, tremendamente intencional; al no explicarlo, han conseguido que una idea interesante (en breve explicaré por qué yo no la comparto) pueda ser tildada de banalidad vacua, como de hecho ha sucedido.

La expresión alianza de civilizaciones se debe entender como contraposición al choque de civilizaciones . Éste es un concepto que nació con un libro de Samuel Huntington que explicaba la división de la humanidad en unas pocas civilizaciones cuya interconexión reciente sólo puede provocar la confrontación. El ejemplo más utilizado ha sido, desde la publicación del libro, la confrontación entre Occidente y el Islam: si se acercan físicamente sólo pueden chocar, dice Huntington y su coro. Otro ejemplo empleado recientemente por Huntington ha hecho que por estos lares se le deje de usar como gurú pasando a tomar su puesto Oriana Fallaci, con lo que la cuestión pierde potencia intelectual (el empeño de César Vidal por entrar también él en el juego impide que éste se pueda jugar sin poner en serio riesgo la inteligencia que le quede a uno): el citado ejemplo que usó recientemente Huntington en su ultimo libro fue el de la imposibilidad de que los hispanos pudieran tener una correcta convivencia con los estadounidenses, pues, como siempre, el choque era inevitable: dado que quienes aquí defienden las tesis del choque de civilizaciones son quienes promueven no ya la convivencia sino la más absoluta sumisión de nosotros, hispanos, bajo ellos, la democracia más antigua del mundo , se ha preferido no hablar del ejemplo como si fuera un ligero desliz que no puede empañar la obra de Huntington.

Pero no era un desliz. Nadie es, en 2004, racista (¿acaso sólo el Aznar sin complejos de Georgetown?). Nadie usa la palabra raza salvo para hablar de perros, gatos, atletas o caballos. Las formas se han regenerado, pero no los fondos. Ya no se dice raza: antes se decía culturas; a partir de Huntington se emplea un concepto más cerrado e identitario (más cercano, por tanto al de raza) como el de civilizaciones. Pero ambas terminologías lo único que hacen es esconder (con mayor disimulo en el caso de las culturas y menor en el de Huntington) los viejos principios de la superioridad de un Occidente puro que antes se explicitaban a través del racismo. Sustitúyase en cualquier discurso de primacías culturales o choques de civilizaciones las palabras cultura o civilización por raza y se observará la escasez de trecho caminado. Estas ideas se explicaron estupendamente en la declaración de 7 de septiembre de 2002 del IX Congreso de Antropología de la Federación de Asociaciones de Antropología del Estado Español.

Así, la idea de alianza de civilizaciones que promovió Zapatero en Naciones Unidas, tiene ese origen: es una declaración de oposición a la idea de choque de civilizaciones . La tesis que debemos aventurar bajo la idea de esa alianza es que, dado que existen esas distintas grandes civilizaciones (de las cuales actualmente sólo chocarían la occidental y la islámica), podemos poner a funcionar el viejo principio republicano de la fraternidad en vez de lanzarnos al ataque como buenos herederos de don Pelayo, figura que por fin reivindicó Aznar en Georgetown. Así, Occidente e Islam deberían trabajar conjuntamente desde el mutuo respeto para ocasionar el menor destrozo posible. La música no parece sonar mal; pero parte de la misma base errónea que Huntington: la existencia de esas civilizaciones y su condición de sujeto de la Historia.

La existencia de civilizaciones tal y como las plantea Huntington (y que son las mismas de la que habla Zapatero, tal y como se deduce de que hablara principalmente de la alianza entre Islam y Occidente) supone que el mundo está dividido en unos pocos sujetos colectivos a alguno de los cuales pertenecemos todos los individuos del planeta; a partir de ahí, esos sujetos de la Historia llamados civilizaciones podrán optar por la cooperación o por la confrontación, aunque cabrían otras alternativas como la mera indiferencia como parecería suceder entre el resto de civilizaciones. Así, uno, aparentemente occidental, está ubicado en el mismo sujeto de la Historia que Aznar o Bush, mientras un marroquí que defienda posiciones políticas parecidas a las que defiendo yo (se me ocurre el gran Abdel Aziz) estaría en la misma civilización que Bin Laden, el rey Fahd o Saddam Hussein.

Se acabaron las clases; las posturas políticas pasan a ser cuestiones secundarias: a partir de ahora cada uno es miembro de una civilización y dentro de ella debe tomar postura: o choca con la de al lado (como defenderán Bush o Bin Laden) o colabora con ella. El grito pasa a ser “occidentales del mundo uníos”: ya sea para el combate, ya para la alianza.

Seremos pocos los que sigamos pensando que es más de los nuestros un marroquí de izquierdas que un madrileño que da clases en Georgetown. Pero lo seguiremos pensando.

 

El día de la negociación
1S2004

 

El 31 de agosto debería consagrarse para la Historia como el día de la negociación. Sería ésta una festividad laboral de la que quedarían excluidos sujetos como Aznar , Sharon , Bush o Mayor Oreja. Es decir, sujetos que hayan hecho lo posible para que no se resuelvan mediante el diálogo los conflictos en los que han tenido parte.

Hoy, 31 de agosto de 2004, se cumple el décimo aniversario de la declaración de alto el fuego del IRA al que se llegó tras una negociación secreta entre el Gobierno británico y el Sinn Fein (es decir, si el Gobierno británico hubiera deseado que nunca se consiguiese la paz, por ejemplo porque cada atentado del IRA le diera muchos votos, lo primero que hubiera hecho es ilegalizar el Sinn Fein ). La negociación fue dura y el camino no fue lineal, pero la situación posterior es, nadie lo negará, mucho mejor que hace diez años y un día. Las provincias del Ulster bajo soberanía británica accedieron a un nuevo estatuto que incluye el derecho de autodeterminación, la República de Irlanda cambió su Constitución… y se salvaron un buen puñado de vidas y sufrimientos. Sólo una pequeña guardia pretoriana unionista trata de poner palos en las ruedas del proceso de paz. También apareció un llamado IRA Auténtico asesinando a mansalva pese a lo cual todas las partes siguieron negociando (recuérdese que en el País Vasco una de las excusas para no negociar fue que se seguían quemando cajeros automáticos). El resto ha sido un proceso en el que para todos, desde Tony Blair (que sólo en el tema irlandés ha demostrado arrojo, inteligencia y dignidad) a Gerry Adams sólo tenían como objetivo la paz. La negociación no exigió a ningún partido que renunciara a sus objetivos políticos. El Partido Conservador inglés, lejos de denunciar trampas o usar la negociación para acusar a Blair de pro- irista (hacer el ridículo con este tipo de conflictos puede dar muchos votos), se mostró leal y determinado a que el conflicto se encauzara democráticamente. Seguramente la derecha británica la ocasión de ganar unos miles de votos, pero le hizo un enorme favor a su país. Eso es patriotismo. No escuché a Iturgaiz , Mayor Oreja, etc … indignados por ceder ante el chantaje terrorista o modificar constituciones, estatutos…

Hoy 31 de agosto de 2004 están a punto de ser liberados los dos periodistas franceses que fueron secuestrados en Irak, según Al Arabiya . Los secuestradores exigían que la ley francesa de laicidad en la escuela fuese suprimida para que las niñas musulmanas puedan ponerse un pañuelo en la cabeza prohibido por tal ley. Desde el primer momento el Gobierno francés anunció que la ley entraría en vigor cuando estaba previsto, pero inició negociaciones por la liberación de los periodistas. Ha habido entrevistas con todo tipo de colectivos musulmanes, que han contactado con los secuestradores… y que finalmente va a saldarse con dos vidas salvadas. Supongo que pronto alguna asociación de víctimas española se mostrará escandalizada. Otras (las menos citadas, las menos subvencionadas) serán coherentes en su entusiasmo.

El próximo 16 de septiembre será el sexto aniversario de la tregua de ETA. Salvo cumpleaños o partidos de fútbol, no habrá gran cosa que celebrar. En 1991 Corcuera dijo en una entrevista en la revista Tiempo que he podido leer este verano que ETA estaba a punto de ser desarticulada del todo por la policía. Siempre lo mismo. Nunca nada nuevo.

Tralará
24J2004

 

Para no tener que explicar que el día anterior la Comisión de Investigación sobre el 11 de marzo había aportado documentación que muestra que Acebes anduvo mintiendo desde tempranito ese día, El Mundo ha situado en portada una noticia que nos atañe: Carod Rovira y Otegi forjaron las concentraciones del . Tracatrá. Recordemos que éstas comenzaron en la calle Génova de Madrid, es decir, entre los distritos Centro (Centre, para los allí concentrados) y Chamberí (Txamberi).

En aquellas concentraciones tuvimos un momento de creación espontánea de lo más exitoso: Juan Gamba y yo decidimos improvisar unos versos para canturrear al son de la canción popular (pues en la sede popular estábamos) “ Vamos a contar mentiras ”. Así, comenzábamos: “ En Irak había armas (bis) y de destrucción masiva, tralará y de destrucción masiva tralará y de deeeestrucción masiva” ...

Uno de los momentos más delirantes de nuestras mentiras fue cuando coreamos Somos todos abertzales (bis) y a Carod le gusta el Kebab, tralará, y a Carod le gusta el Kebab, tralará y a Carooood le gusta el Kebab ”. La gente allí congregada río bastante nuestro coro y Juan y yo pensamos que ahí terminaba todo.

Evidentemente no tenemos registrada la idea, tan graciosa, de que Otegi y Carod fueron convocantes del …no fuimos previsores. Sospecho que Victoria Prego no estuvo aquella tarde en la calle Génova (al menos, en la parte de fuera), así que algún infiltrado le tuvo que contar nuestra gracia… supongo que lo que más le gustó, sintiéndose identificada, es que entre estrofa y estrofa cantábamos aquello de “ vamos a contar mentiras, tralará

 

Del NO a la Constitución como declaración de amor a Europa (II)
24J2004

 

Sobre el primer apartado
El primer apartado del tratado que propone Kant en Hacia la paz perpetua es el “que contiene los artículos preliminares para la paz perpetua entre los Estados”: en él se presentan algunas condiciones de posibilidad de un tratado que aspire a la paz perpetua: aunque hoy nos lo pareciera (ya todo lo que no sea aceptación sumisa nos parece extremismo) no es una propuesta de máximos sino de mínimos. En la comparación con la construcción europea que nos están dictando este apartado se remitiría más que al texto constitucional a sus carencias y a la práctica exterior de la Unión. Algunos de estos artículos parten de una mentalidad radicalmente diferente de la que hoy impera en Europa: los Estados (todos) que conforman el tratado “están demasiado agotados para proseguir la guerra”. Si se asumía que la construcción europea surgía de un agotamiento similar tras ser Europa la cuna de las dos Guerras Mundiales, es evidente que hoy al menos varios de los gobiernos que la informan están dispuestos a convivir con realidades similares a las que se dieron en aquellas contiendas: en absoluto se hace en el truño referencia a algo así como el artículo 6º de la Constitución de la Segunda República Española por el que se renunciaba “a la guerra como instrumento de política nacional”.
Kant va más allá que la Constitución republicana: el artículo 3 de este primer apartado indica que “con el tiempo los ejércitos permanentes (miles perpetuus) deben desaparecer totalmente”. La presencia de ejércitos permanentes es una constante amenaza para la paz (no otra puede ser su función) y la competencia entre diversos Estados por tener un ejército mayor que el del vecino no puede llevar sino al uso del ejército, es decir a la guerra. El inevitable sobrdimensionamiento de los ejércitos lleva a la paradójica situación en que “es más opresiva la paz que una guerra corta por los gastos generados por el armamento, [por lo que] se convierten ellos mismos en causa de guerras ofensivas, con vistas a liberarse de esta carga”. En alguna ocasión se ha podido explicar la cadencia constante de las invasiones emprendidas por Estados Unidos desde la caída del muro de Berlín (a razón de una cada tres años y medio, aproximadamente) como fruto de una economía de guerra Keynesiana: el Estado inyecta una cantidad ingente de dinero en la economía a través del armamento y ello genera necesariamente su uso. A partir de ahí la maquinaria del Estado debe encontrar el lugar, la excusa y el aparato propagandístico que incluya, sobre todo, los insultos que debe recibir quien se oponga a la agresión violenta del estado poderoso contra algún país miserable.
La posición de Kant no se sitúa en el pacifismo, sino en el antimilitarismo (como no podría ser de otra forma en un ilustrado: ¿cómo no iba a oponerse a una institución como el ejército cuyo máximo valor es la disciplina?): aclara pronto que “otra cosa muy distinta es defenderse y defender la patria de los ataques del exterior con las prácticas militares voluntarias de los ciudadanos”, es decir, la formación de milicias ciudadanas sustituiría al poder militar.
Frente a este ideal ilustrado, la Constitución Europea abdica de tener una postura propia: lejos de limitar la capacidad militar de sus miembros y de su uso en política exterior (especialmente tras la participación de varios de ellos, con la vanguardia británico-española en el bombardeo y genocidio de Irak), se mantiene a la espera de posteriores avances que presumiblemente serán la creación de un ejército permanente europeo cuyo embrión pudiera ser la UEO… si el amigo americano lo consiente. Pero incluso suponiendo que ese ejército común europeo fuera una avance que evitara una guerra interna en la Unión Europea, lo único que haría ese giro es situar a la Unión en una posición clónica a la de los Estados Unidos cuyas agresiones exteriores criticamos en la Vieja Europa. En cualquier caso, la orientación en este sentido es diametralmente opuesta a la propuesta por Kant tanto tiempo antes… Citar el artículo 5 (“ningún Estado debe inmiscuírse por la fuerza en la Constitución y en el Gobierno de otro”) y pensar que la Unión Europea tendrá en los próximos años a Durão Barroso (amable anfitrión de la cumbre de las Azores) de presidente y a Solana (secretario de la OTAN durante los bombardeos contra el pueblo serbio) como ministro de política exterior es un dramático sarcasmo.
¿Y qué decir del artículo 4 según el cual “no debe emitirse deuda pública en relación con los asuntos de política exterior” puesto que esta deuda coloca a los Estados en posición de sumisión respecto a sus acreedores. Pues bien, esa es exactamente la aspiración y la práctica exterior de la Unión Europea (y de los organismos de la política económica mundial que en ningún momento parecen inquietar –más bien todo lo contrario- a nuestros gobernantes).
Parece obvio, pues, que el primer apartado que Kant ve imprescindible para la construcción de un agente de paz denunciaría la dirección por la que nuestros gobernantes llevan a nuestra Unión Europea. Veamos qué sucede en los posteriores, que al fin y al cabo presentan el articulado concreto propuesto.

 

Del NO a la Constitución como declaración de amor a Europa (I)
12J2004

Los próximos textos que incluiré en se referirán al por qué creo imprescindible que las izquierdas hagamos con nuestro voto lo posible para que no entre en vigor el infumable texto que han dado en llamar Constitución Europea (en adelante, "el truño"). El eje de esa negativa será republicano, sin duda, pues como se irá viendo, un régimen político puede no tener un Borbón al frente y no ser en absoluto una república. Con ello se mostrará de paso que se puede ser independentista (pues de alguna forma lo somos quienes queremos apearnos de una construcción capitalista de Europa) sin ser nacionalista: en absoluto se discutirá aquí qué porcentajes de Estados (o de población representada por sus Estados) deben poder bloquear qué decisiones: tal tipo de discusión corresponde a un partido nacionalista como el PP y a otro que no quiere dejar de serlo como el PSOE.

Tomaremos como instrumento para el análisis del truño el textito de Kant "Hacia la paz perpetua". Varios son los motivos para elegir este texto como vehículo que ayude a navegar por entre el truño:

-En primer lugar la Ilustración es el punto de partida de todo aquel que defienda al ciudadano como motor único de la vida política. Desde una página como sólo se puede pensar en el concepto de ciudadano autodeterminado que centraliza lo político frente al súbdito que contempla pasivo los dictados de una casta política, haya sido elegida como haya sido elegida. Recordemos, porque casi siempre lo tenemos olvidado, que democracia no es el régimen en el que el pueblo elige quién gobierna, sino el estado de cosas en el que es el pueblo quien gobierna. El ciudadano no delega: cuando lo hace deja de ser ciudadano. No cabe pensar en este sentido la ciudadanía sin sentirse heredero de la Ilustración y muy especialmente de Kant. La Ilustración es, todavía hoy, el gran proyecto (por cierto, europeo) de emancipación del que emanan todos los demás proyectos emancipatorios. Y quien renuncia a la emancipación renuncia a la dignidad.

-En segundo lugar, y de forma simbólica, pocos elementos hay que identifiquen aquello que llamamos Europa: geográficamente Europa no es un continente, sino una pequeña parte de Eurasia y en las competiciones deportivas europeas suelen participar equipos asiáticos: turcos e israelíes; a nadie suele llamarle la atención esto, así que debemos pensar que incluimos a Israel y Turquía en eso que llamamos Europa. Históricamente no ha habido ninguna organización que haya incluido a Europa y sólo a Europa de tal forma que podamos decir que Europa es lo que fue el Imperio Romano, o sus sucesores. No hay un idioma, una cultura, una etnia, que hagan de Europa algo fácilmente identificable. Así, Europa no puede ser más que un desideratum y en este sentido lo tendremos que definir. Habrá que definir Europa tal y como queramos que sea. Unos han querido definirla en función de sus raíces cristianas; otros desearíamos las raíces ilustradas… los gobernantes parecen optar por las raíces capitalistas. En un mundo como el actual debería optarse por aquello en lo que uno tenga ventaja competitiva y, desde luego, el cristianismo es hoy mucho más fuerte en las américas que en Europa; y en cuestiones capitalistas no parece posible (ni deseable, añado) que Europa pueda dejar de ser un comparsa internacional. La Ilustración sí podría ser un distintivo completamente propio… Este tonto argumento identitario puede servir a quien no encuentre por la vía de la evidencia la ciudadanía republicana como aspiración política irrenunciable

-En tercer lugar, muchas veces se ha explicado la construcción europea como la gran síntesis posterior a las Guerras Mundiales que permitiría vivir en paz entre los europeos. Tras esta aspiración se esconde la sensación de que hay paz si en Europa hay paz; del mismo modo se habla mucho de la "Europa sin fronteras", pero se entiende por ello a una Europa sin fronteras interiores, pues las exteriores están hoy más amuralladas que nunca. Frente a esto, Hacia una paz eterna está escrito también al terminar la guerra franco-prusiana al firmarse la Paz de Basilea. Pero el modelo de construcción de paz de Kant, en vez de construirse desde arriba, impone unos límites negativos para que sea posible una normal relación política entre ciudadanos autodeterminados y no excluye de la ciudadanía a ningún hombre. Kant llamaba humano sólo a quien tenía dignidad y, en lo político, ésta se concreta en la ciudadanía que no se puede sustraer a nadie.

-En cuarto lugar, la construcción europea vigente ha llevado a algo que hace poco pudiera haber parecido tan absolutamente utópico como una moneda única, o ausencia de barreras comerciales. Por tanto, la oposición a este asombroso modelo de uno que aspire sólo a la dignidad del ser humano impedirá que se califique a ésta de utópica: ¿alguien podrá decir sin rubor que es utópico crear una república de personas libres, pero que no lo es construir un gran mercado con una única moneda y unos únicos principios rectores de la economía? La consecución de un tipo de Europa o de otro depende no de que un modelo sea posible y el otro no, sino de los objetivos que se tracen quienes diseñen el marco político. Los gobernantes y burócratas europeos han optado por un constructo como éste; si hubieran abdicado para que los ciudadanos fuéramos quienes nos gobernásemos buscando un marco político que preservásemos nuestra ciudadanía otro gallo hubiera cantado. Y hubiera cantado porque así lo hubiese decidido.

-Por último, Hacia una paz perpetua presenta la gran virtud de estar formulada con la forma de un tratado internacional con tres artículos, dos suplementos y dos apéndices. Su traducción al castellano (Clásicos del pensamiento, Biblioteca Nueva, traducción de Jacobo Muñoz) ocupa 61 páginas. El Proyecto de Tratado por el que se instituye una Constitución para Europa (que así se llama el truño) ocupa 265 páginas y no está disponible en la página del Ministerio de Exteriores (www.mae.es) ni, de momento, en la sección de la página de la Unión Europea dedicada a la Constitución (http://europa.eu.int/futurum/index_es.htm): es decir, lo perfecto si uno pretende que la ciudadanía no sólo no decida, sino que además no tenga ni idea de en qué consiste el truño aunque lo pretenda. Sólo está disponible el pre-truño en
http://european-convention.eu.int/docs/Treaty/cv00850.es03.pdf

Pero quien pretenda adentrarse en sus vísceras, que pierda toda esperanza. En cualquier caso compararé Hacia la paz perpetua con el truño porque, en la medida que los objetivos del texto kantiano vayan en el sentido opuesto del dirigido por el truño se verá hasta qué punto debemos combatir esta construcción europea si queremos que sea posible, tres siglos después, una europa ilustrada. Se podrá añadir que al fin y al cabo votar en contra de la Constitución Europea es votar en contra de la Europa que hay y que ya habrá tiempo de modificarla en un sentido laico, republicano, democrático… No pocos votaron la Constitución Española de 1978 para enterrar a Franco pensando que ya habría tiempo de cambiarla y conseguir la república, el derecho de autodeterminación… No permitamos que dentro de 30 años un Aznar nos agreda con "la constitución europea que nos hemos dado todos". No nos la demos.

 

Las bodas y el Papa
2J2004

Si no me equivoco, ninguna autoridad civil española ha propuesto que los homosexuales se puedan casar por la Iglesia. Si sigo sin equivocarme la Iglesia no considera válidos las bodas civiles. No conozco en cuál de estos puntos me equivoco, pero algo debe fallar cuando el Papa recrimina a Zapatero la posible legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Me extrañaría que el Papa hubiera protestado por algo que para él no existe. Ello mostraría que cree muy poco en los postulados que defiende. Y eso sí que no puede ser.

Carta al director. Publicada en "El Pais" 24 Junio 2004

 

No lo pases… ¡Pásalo
24J2004

 

El 2004 se hizo famosa una forma de activismo cívico que se resumía en un amistoso imperativo: "¡Pásalo!". Mediante el uso del teléfono móvil la sociedad civil se movilizó espontáneamente contra el genocidio y la mentira encarnados en el entonces gobernante Partido Popular. Ello llevó a miles de ciudadanos de todo el estado a manifestarse pacíficamente a pesar de la enorme ira frente a las sedes de tal partido.

En la central, la de la calle Génova 13 de Madrid, Mariano Rajoy, candidato digital a la presidencia del Gobierno, centró sus muy moderadas y cargadas de talante iras en los manifestantes (según él, convocados por el PSOE) que éramos, en el mejor de los casos, antidemocráticos.

Dado que perdieron las elecciones y que atribuyeron a los manifestantes del 13-M un papel crucial en la caída de su partido (reconocimiento que nunca les agradeceré suficientemente) los medios del PP calificaron a los manifestantes de golpistas. En los medios que avalan a Pío Moa explicaron que las elecciones del 14-M habían sido el triunfo de un golpe de Estado como el de 1934 cuajado en la jornada de reflexión: ahí tengo que estar de acuerdo, pues tanto fue un golpe de Estado el 13 de marzo como las huelgas del 34… es decir, ninguno de los dos hechos lo fueron.

Hay aproximadamente 500 personas encausadas judicialmente en todo el Estado por su participación en esas manifestaciones (que, por cierto, eran exactamente igual de ilegales que las que en la semana previa a la boda de Felipe de Borbón colapsaron el centro de Madrid para ver el Museo del Prado iluminado con un rosa muy nupcial): el ¡pásalo! es delictivo.

En reiterados debates en el Congreso, las intervenciones de Izquierda Unida y del PSOE eran contestadas por los diputados del PP con el grito "¡Pásalo!", pues para ellos ese grito desmontaba cualquier argumentación. "¡Pásalo!" era el grito que iba a desacreditar a la izquierda ya para siempre.

En estas andábamos cuando a un genio de la publicidad se le ocurrió que "¡Pásalo!" podía acompañar al eslogan que empleara el Partido Popular en las elecciones europeas. Ahora ya era legítimo e incluso gracioso. Ya no era un grito golpista, sino un ingenio del que la derecha se quería aprovechar… El grito de la ignominia, hecho propio, ya era una gracieta inocente, un chistecillo ingenioso.

Son los signos de la derecha: la moral con la que golpean a sus enemigos (y que a veces hacen que la izquierda se avergüence de sí misma) es inválida para sí. Si Atutxa declara nulo de pleno derecho un auto judicial hay que meterlo en la cárcel. Esperanza Aguirre ha anunciado que no aplicará el Decreto que modifica un Decreto anterior sobre el calendario de aplicación de la LOCE porque considera tal Decreto nulo de pleno derecho. No hay por qué comentar que nadie (ni de la izquierda ni de la derecha) ha pedido el encarcelamiento de la presidenta de la Comunidad de Madrid elegida a la segunda. Las elecciones en la que ésta fue elegida, no fueron consideradas un golpe de Estado tampoco. Al fin y al cabo, eran "nuestros hijos de puta"

 

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