EL M A N A T I (trichechus
manatus manatus)
Los manaties son animales mamíferos que, como el ser humano,necesitan respirar aire.Pueden aguantar la respiración por alrededor de 20 minutos. A pesar de ello generalmente suben a respirar cada 3 ó 5 minutos. Pasan toda su vida en el agua y pueden alcanzar hasta algo más de 3 metros de largo y llegar a pesar hasta 1 y media tonelada.
Los manaties tienen pelos aislados parecidos a cerdas dispersas por todo su cuerpo, semejante al de las focas y gruesos bigotes en sus hocicos. Sus ojos son pequeños pero aún así pueden ver bastante bien. Carecen de oido externo pero pueden escuchar sonidos a distancia. Su cola, en forma de remo, la utilizan para mover sus cuerpos a través del agua. Tienen dos miembros en la parte anterior de su cuerpo, los cuales ellos usan para diversos fines, tal como conducir su cuerpo al nadar y palear los alimentos. Descansan flotando cerca de la superficie del agua o acostándose en el fondo. Estos singulares animales pueden vivir hasta 60 años. |
| ESPECIES
Los manaties son miembros de la familia biológica conocida como Sirenia. A través de los siglos, los marineros han confundido estas criaturas con hermosas sirenas dando lugar a innumerables leyendas. Hay cuatro especies diferentes, o clases, de sirénidos: el Dugón, el Manatí de Africa Occidental, el Manatí del Amazonas y el Manatí antillano o de Las Indias occidentales. Existió también un quinto tipo
de sirénido llamado vaca marina de Steller, pero fué
cazada indiscriminádamente y se exitinguió hace cerca de
230 años.
DUGON Vive en las aguas poco profundas de los mares tropicales próximos a las costas de Africa Oriental, Australia, India, las Filipinas, y otras islas del Pacífico Sur. El dugón se ve diferente de los manaties porque tienen colas puntiagudas (muchos manaties tienen una pequeña hendidura en su cola) y un par de dientes parecidos a colmillos. Los dugones rara vez se encuentran en agua dulce. MANATI DEL AMAZONAS Se encuentra en las lagunas y ríos que corren el Río Amazonas a través de paises como Brasil, Colombia, Perú, Guyana y Ecuador. Diferente a otras especies de manatí, el manatí del Amazonas vive sólo en agua dulce y no tiene uñas en sus aletas. Las aletas son muy flexibles y son usadas para maniobrar en el agua. MANATI DE AFRICA OCCIDENTAL Vive en áreas costeras, rios, y arroyos del Africa Occidental. Se parece mucho al manatí antillano. MANATI ANTILLANO Vive en las aguas costeras cálidas del
sur de los Estados Unidos, México, las islas del Caribe,
Centro América, y los países del nordeste de Sur América,
incluyendo Venezuela y el norte de Brasil. Siendo ésta,
por tanto, la especie que tiene
El manatí antillano, como las otras
especies de manaties y dugones, viajan a diferentes áreas para pasar
el invierno y el verano a medida que cambia la temperatura del agua.
A menudo ellos siguen las mismas rutas que sigueron sus padres
y abuelos, y regresan a las mismas áreas año
tras año. Estimándose que pueden desplazarse hasta alrededor
de 500 millas náuticas en sus travesías estacionales.
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| CARACTERISTICAS
Los manaties viven en aguas costeras cálidas y poco profundas, estuarios (donde los ríos se unen al mar) , albúferas, y en ríos de aguas lentas en las partes tropicales del mundo. Se estima que los manaties han existido por más de 60 millones de años, habiendo convivido con los dinosaurios.
DIETA Los manaties y los dugones son herbívoros, lo cual significa que ellos sólo comen vegetales acuáticos. Las plantaciones de hierbas marinas son importantes lugares de alimentación para ellos. Pasan la mayor parte del día alimentándose y pueden comer hasta 50 kilogramos de vegetación en un día. Los manaties pasan más tiempo alimentándose justo antes del invierno porque ellos necesitan más energía para mantener su temperatura corporal en aguas más frías. La boca del manatí y dugón es diferente a la de otros mamiferos marinos. Su labio inferior y mandíbula tiene cojinetes córneos que lo ayudan a agarrar las plantas. Su labio superior está dividido en el medio y cada lado se mueve independientemente. Sus dientes son anchos y planos, bien adaptados para triturar las plantas. A medida que los dientes son desgastados por el sedimento del fondo y arena que eventualmente se adhiere a las plantas que le alimentan, son reemplazados por otros dientes que crecen desde atrás. Los manaties no tienen dientes frontales. REPRODUCCION Usualmente las hembras paren una sóla cría cada tres a cinco años. El período de gestación es de cerca de trece meses. La cría recien nacida es rosada clara, con cerca de 1 metro de largo, y de 25 a 50 kilogramos de peso. Una vez nacida, la cría nada inmediatamente a la superficie para su primera toma de aire. Algunas veces la cría trepa o descansa
sobre la espalda de su madre mientras que ella se alimenta o duerme y sube
a la superficie a tomar aire cuando ella lo hace. La cría
bebe leche de las mamas de la madre que están bajo sus
aletas.
El padre no participa en el cuidado de la cría,
y la madre y el padre no
COMPORTAMIENTO SOCIAL Los manatíes no son posesivos respecto del territorio como otros animales. No son agresivos de ninguna manera y no se pelean entre si. Son animales extremadamente pacíficos. Eso debido a que no tienen enemigos naturales. Los manatíes forman grupos sueltos, independientemente del sexo (macho o hembra) o edad, sin estructura definida ni liderazgo aparente. Suelen pasar el tiempo jugueteando entre ellos.
Normalmente son silenciosos pero emiten chillidos de tonos altos
para comunicar sensaciones de miedo, agresividad, ó para mantener
el contacto mientras que se alimentan y viajan.
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ESTATUS En México el Manatí Antillano Trichechus manatus tiene por hábitat las aguas someras del Litoral del Golfo de México, y del Caribe Mexicano, en cuya porción sur de éste se localiza la Bahía de Chetumal, cuyas aguas se comparten con el vecino país de Belize. En el pasado existieron miles de manatíes viviendo pacíficamente a lo largo de los litorales del Golfo de México y la Península de Yucatán. Localizándose enormes manadas en las desembocaduras de los ríos, albúferas y bahías , y constituyendo un alimento preciado para las comunidades ribereñas. Hoy es distinto. El Manatí Antillano sobrevive amenazado. La población está significativamente disminuida, el número de individuos es alarmantemente bajo y la especie esta en peligro de extinguirse y desaparecer completamente. Cada año la mancha urbana avanza generándose una competencia desigual por el espacio con la población de manatíes. Un mayor número de personas se establece cerca de las costas y ríos cálidos que son también el hogar de los manatíes . Estos tienen cada vez menos lugares donde vivir y alimentarse. Esta pérdida de espacio para vivir, o habitar, es una amenaza mayor para la supervivencia futura de estos pacíficos animales. Otras amenazas, derivadas de la anterior, son causadas por los cambios ecológicos producidos por los humanos tanto en las aguas poco profundas donde viven los manatíes, como tierra adentro actuando negativamente sobre el medio ambiente. Por ejemplo: El incremento de embarcaciones operando en aguas someras, cuya manejo inadecuado propicia el que los manatíes sean seriamente heridos o matados al ser impactados por el casco y las afiladas hélices. Algunas personas por ignorancia persiguen o azuzan los animales ó se deshacen de utensilios de pesca y otros tipos de basura en el agua. Los manatíes accidentalmente se los comen o se enredan en ellos y mueren. Subsiste la práctica, en algunas comunidades ribereñas de la caza del manatí para el aprovechamiento de su carne, grasa, huesos y piel, aunque esta actividad esta legalmente prohibida, penada, y tendiente a desaparecer. En la actualidad una de las mayores amenazas para la supervivencia de manatíes lo constituyen los altos niveles de contaminación de los cuerpos de agua, tanto en el manto freático como superficiales. Los ríos, a lo largo de su recorrido hacia el mar, reciben aguas negras provenientes de los asentamientos humanos , con contenido de toda clase de materiales contaminantes; así como escurrimientos de agua provenientes de áreas agrícolas, con residuos de agroquímicos. Situación que, adicionalmente a la afectación
en la calidad del agua en general y lo que ello significa en la
vida de los ecosistemas, en las aguas someras del litoral matan a los pastos
marinos y otras plantas acuáticas de las cuales los manatíes
y otras especies se alimentan.
Amenaza esta última que tiende a incrementarse conforme avanza la mancha urbana y en tanto no se tomen medidas efectivas para evitarlo. Siendo motivo de preocupación el que esta especie pueda extinguirse como sucediera con la llamada "Vaca Marina de Steller " Hydromalis stelleri , el más grande del grupo de los sirenidos y que hace tiempo habitara la costa del Pacífico desde el Japón hasta California. Cuando el clima cambio y su alimento escaseaba se refugio en Islas Aleutianas, Alaska. El explorador Ruso, Vitus Bering, fue el primero en desembarcar en las islas en el año 1741 y describió a la vaca de marina, dando cuenta de la rareza de éste animal y señalando que a lo sumo existirían entre 1,000 y 2,000 individuos. El y su tripulación se vieron forzados
a pasar el invierno en Alaska cuando su buque quedo embarrancado, matando
a muchos de ellos para comer su carne y utilizar sus pieles. Expediciones
posteriores al área mataron al resto. Así, la vaca marina
de Steller , 27 años después de ser descubierta, se extinguió
por el año 1768. Lo que constituye todo un record en la historia
del planeta.
AUN EXISTE ESPERANZA PARA LOS MANATIES Los manatíes , al igual que otras especies amenzadas, pueden ser salvados a pesar de todos los peligros que enfrentan. Pero para ello es necesario que toda la sociedad se lo proponga y entre en acción cuanto antes. Las autoridades responsables, organizaciones conservacionistas, Centros de Educación Superior e Investigación y ciudadanos conscientes de todos los países en los que habitan estas especies podemos aportar pugnando por que se cumpla la legislación vigente en materia ambiental. Realizándose esfuerzos conjuntos para establecer refugios y santuarios marinos (áreas protegidas) donde los manatíes y los dugones pueden vivir sin ser perturbados por los cazadores; los botes y la contaminación. Los científicos están investigando el comportamiento del manatí de manera que podamos conocer y comprender mejor a esta especie y, los educadores, alientan actitudes y comportamientos que permitan a la sociedad convivir con la naturaleza dentro de un marco de racionalidad y desarrollo sustentable. Destacándose el hecho de que dicho esfuerzo es desigual toda vez que algunos países de la Cuenca de Caribe ó bien ponen más interés en la tarea, o le asignan mayores recursos humanos, técnicos y económicos que otros. Siendo trascendentes, por tanto, en este esfuerzo,
las acciones que se llevan a cabo en la Península de la Florida
en los Estados Unidos de Norteamérica, en Puerto Rico, en
República Dominicana y Belize, por lo que respecta al manati
antillano.
En México la tarea es incipiente. Siendo aún limitado, tanto el esfuerzo aplicado para un mayor conocimiento de la especie y la necesidad de preservarla, como los recursos aplicados a la protección del manati y su hábitat natural. Localizándose este esfuerzo, de manera desigual, únicamente en los Estados de Veracruz y Chiapas en el Golfo de México y en el de Quintana Roo en el Mar Caribe. Y limitándose a tareas de investigación científica a cargo de Instituciones de Educación Superior. Destacando en primer término la labor que desde hace varios años se vienen desarrollando en el Estado de Quintana Roo. Entidad Federativa ésta última en la que la Sociedad Civil se ha involucrado activamente en esta tarea. Así, con fecha 24 de octubre de 1996, el Gobierno del Estado emitió un Decreto que da a la Bahía de Chetumal el status de Zona sujeta a Conservación Ecológica, denominándole "Santuario del Manatí".
La presencia de agua dulce, existencia de plantas acuáticas, grandes extensiones de agua de poca profundidad y temperatura agradable a lo largo del año, hacen de la Bahía de Chetumal, en el Litoral del Estado de Quintana Roo , México, un hábitat idóneo para la supervivencia de los manatíes. Siendo ya tradicional para la población de Chetumal y poblaciones costeras aledañas a este puerto, el contemplar en sus aguas la presencia de estos nobles animales. Lamentablemente los esfuerzos que se
vienen realizando se ven minimizados frente a medidas coyunturales,
de órden político que, lejos de coadyuvar a la preservación
del Manatí y su hábitat, propician y alientan acciones que
aceleran los procesos de deterioro. Como sucediera en un pasado no lejano
con los programas de colonización en la ribera del Río Hondo y el establecimiento a la ribera de éste un ingenio azucarero, y más recientemente, con las obras de dragado e infraestructura portuaria en
Chetumal y la medida gubernamental de creación de playas artificiales
con los materiales (sedimentos) removidos.
Absurdo éste último que,
adicionalmente, se presume afecta también a las personas que hacen
uso de estas playas, por el alto contenido de substancias nocivas para
la salud en este sedimento.
Reflejo del poco interés gubernamental por efectivamente coadyuvar a la preservación del cirénido, a la fecha no se cuenta con un Programa de Manejo de esta zona protegida. Debiendo ser éste el Documento Rector de las actividades humanas que se llevan a cabo en el lado mexicano de esta zona fronteriza, e instrumento a consensar con las autoridades del pueblo de Belize para conjuntar y homologar criterios y esfuerzos de desarrollo sustentable, toda vez que la Bahía de Chetumal es compartida por ambos países. Observándose que las acciones concretas , en los tres órdenes de gobierno, tendientes a respetar propósitos, objetivos y acciones contemplados en el Decreto que da origen al Santuario , son prácticamente nulas. Anteponiendose a ello criterios económicos inmediatistas que de manera directa afectan tanto a la rica biodiversidad de la Bahía de Chetumal y su entorno, como a la propia supervivencia del manatí. Tomar conciencia de la necesidad de proteger biodiversidad y medio ambiente para preservar la supervivencia del manatí, es un reto que encara hoy la sociedad quintanarroense, en el Caribe Mexicano, al habersele dotado de la responsabilidad de velar por esta especie, al decretarse a la Bahía de Chetumal como SANTUARIO DEL MANATI. Corresponde, por tanto, a la sociedad, pugnar porque el mencionado Decreto se respete y se aplique hasta sus últimas consecuencias, habida cuenta de que no sólo se trata del manatí sino que la preservación del medio ambiente es garante del futuro para nuevas generaciones de mexicanos y de nuestros vecinos beliceños, con los que compartimos los recursos bióticos de este rincón caribeño. Hacemos un llamado a todas las personas interesadas en participar de esta tarea común para que se sumen a ella, entrando en contacto con nosotros. |