ĐĎॹá˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙ěĽÁ  de refundación republicana que impone la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, hace necesario estas reflexiones, producto de un análisis colectivo de la Coordinación Nacional de la Asociación Nacional de Redes y Organizaciones Sociales -ANROS-, las cuales consideramos pueden servir como un aporte para la discusión que, todos los venezolanos deseosos de la transformación de la nación estamos obligados a dar ante el país. No es la altiva pretensión intelectual ni el taimado análisis academicista lo que motiva estas reflexiones. Lo que motiva estas reflexiones es el atascamiento ideológico actual y el status quo social que, difícilmente pueden servir de base para la comprensión y solución de los problemas del país, la región y nuestra época. Es la obligación que nos hemos impuesto, como venezolanos preocupados por el desarrollo del proceso de cambios que hoy vive el país y el derecho constitucional que nos asiste, lo que ha motivado estas reflexiones políticas que hacemos llegar a todos los miembros de las redes sociales que conforman ANROS; a todos los que de alguna forma comparten o desempeńan funciones públicas, y a los que acompańan la esperanza de los cambios necesarios que todos esperamos del actual gobierno revolucionario del Presidente Hugo Chávez Frías. Comprender el desarrollo histórico del capitalismo es esencial para entender su actual posicionamiento en el planeta. Entender sus características, defectos, fortalezas y debilidades, es lo que nos permitirá escoger el camino correcto en la lucha nacional, regional e internacional, por un mundo de justicia y de derecho, donde los intereses de nuestro país sean conjugables con los de otros pueblos hermanos de Latinoamérica, África y Asia. Éstos, conforman junto con los países latinoamericanos ese inmenso mundo que, ayer los economistas apologistas de la sociedad mercantil llamaban “el tercer mundo”, ese que hoy llaman “el mundo en desarrollo”; pero que realmente es: el mundo subdesarrollado de los excluidos. Lo que llamó F. Fannón, “...de los condenados de la tierra.” Es esta, la tarea obligada de todos los que activan o trabajan en el proceso político de cambios que sacude a todo el territorio venezolano. Con este documento, sumado al del Encuentro de Puerto Cabello y del Cuartel San Carlos, ANROS contribuye a enriquecer la discusión que hoy se plantean millones de venezolanos, debate que gira en torno a las políticas necesarias para generar los cambios en la refundación de la República. Entorno internacional La inevitable globalización producto de la historia del desarrollo de las fuerzas productivas mundiales -con su actual perfil neoliberal-, sigue su curso inexorable sobre el planeta. La misma se afirma como la principal característica del mundo contemporáneo; pero, con el capitalismo sumergido en su tercera gran crisis económica mundial. Estamos viviendo una época de crisis histórica sin precedentes, esta afecta a todas las formas del sistema social y no sólo a la producción capitalista. La sociedad burguesa ha cumplido su tarea histórica: establecer el mercado mundial y el modo de producción que descansa sobre éste. Por supuesto, la crisis del capitalismo globalizado es diferente a las de todos los sistemas productivos que lo antecedieron, debido a la diferencia abismal que los separa. También es diferente a todas las crisis que le precedieron en su etapa no global. Antiguamente, antes de la globalización, los procesos económicos eran fundamentalmente nacionales y dependían de tres elementos esencialmente: materias primas, capital y mano de obra; éstos se ańadían a la producción y distribución. Es decir dependían de la suma de estos. Pero en la etapa de la globalización los procesos económicos dependen de la sustracción del proceso económico de los tres elementos anteriores, es decir, el Valor excedente aumenta al utilizar menos elementos que los competidores, especialmente mano de obra, la que es suplida con ventaja por capital y tecnología. La crisis actual del capitalismo Las crisis del capitalismo son muchísimo más frecuentes que las de todos los sistemas que le precedieron. Mientras en los sistemas anteriores (el feudalismo, el esclavismo), las crisis fueron en buena medida accidental o poco frecuentes, las crisis en el capitalismo se han repetido con tanta insistencia que constituyen uno de sus rasgos típicos. Podemos reconocer en los últimos 100 ańos el cambio de forma de las crisis del capitalismo, su alcance y magnitud; y decimos sin temor a equivocarnos, que se observan tres etapas en el proceso de las crisis hasta nuestros días. La etapa actual de la crisis del capitalismo –la primera de la era de la globalización– abarca desde 1.979 hasta nuestros días. El Estado dejó de ser espectador o árbitro de los procesos económicos para pasar a ser uno de sus factores más dinámicos. Las ideas de Keynes, asumidas sin reservas luego de la crisis de los ańos 30, conforman la columna vertebral del pensamiento económico capitalista en la segunda etapa de las crisis del capitalismo; pero, a pesar del “Estado del Bienestar” que impulsaron las ideas de Keynes, el capitalismo no cesa de desarrollar crisis en su proceso de crecimiento monopolista. Durante el período 1979 –1982, la adversa evolución económica se extendió prácticamente a todos los países del mundo, su origen se sitúo en los países desarrollados, sobre todo en el grupo de sus siete mayores potencias, en particular en los Estados Unidos de Norteamérica. Esto se puede observar en el abrupto deceso del Producto Interno Bruto del club de países ricos que conforman la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Es cierto que no se han vuelto a presentar situaciones de caídas del PIB equivalentes al 20 o 30 % como aquellas del ańo 1929; pero las crisis han sido más frecuentes, aunque menos devastadoras. Lo anterior condujo a que el capitalismo, desde la Segunda Guerra Mundial, haya crecido con mayor rapidez que en cualquiera de sus etapas anteriores. En los países subdesarrollados el impacto ocurre de manera trágicamente magnificada, estos habían obtenido en las décadas de los ańos 60 a los 70 tasas de crecimiento del 5-6%, por lo tanto aspiraban a un crecimiento del 7% en la década de los 80; pero la realidad fue otra. La tasa global promedio de crecimiento de los países subdesarrollados fue del 1%, trayendo como consecuencia que, el ejército de desempleados o subempleados se estimara entre 400 y 500 millones de personas; prácticamente un tercio o la mitad de la fuerza de trabajo de aquella década conocida ahora como: “la década perdida de los países subdesarrollados”. El ingreso per cápita resultó entre 7 y 40 veces menor que los países capitalistas, acarreando una abismal pobreza que golpeó a más de mil millones de seres. En los ańos 90 presenciamos la caída del crecimiento económico de la vitrina del capitalismo en el sudeste asiático. La crisis en esta tercera etapa se tragó el desarrollo económico de los países llamados “tigres asiáticos”. La economía japonesa entró en un proceso de decrecimiento del cual aún no sale. Latinoamérica es sometida a un nuevo colonialismo por los entes multilaterales al serle aplicada la política neoliberal a sus economías, esto dejó como consecuencias el crecimiento del empobrecimiento de vastas capas sociales, la quiebra de los sectores industriales más débiles y el cobro compulsivo de una deuda externa infinita, ilegal e impagable. Paralelamente a todo lo anterior, el crecimiento económico de Europa y de Norteamérica fue sorprendente. Europa concretó su unión económica delineada en los ańos 80; y los EE.UU. vuelve a tener un crecimiento sostenido que no conocía desde hacía décadas. El escenario dominante a finales del ańo 2000 era el de un optimismo moderado. El crecimiento de la economía capitalista mundial había comenzado su desaceleración, como consecuencia de la imposibilidad de la economía norteamericana para mantener o ampliar los índices de crecimiento de la década de los ańos 90; sumado a la improbable recuperación de la economía japonesa y la disminución del crecimiento económico de la Unión Europea. Tendencia confirmada en el ańo 2001, cuando el volumen del comercio mundial decreció al 1,4% frente al 12,4% del ańo anterior; la producción mundial de bienes y servicios redujo su crecimiento al 2,4% frente al 4,7% del ańo previo, y la economía norteamericana ve caer su crecimiento al 1,0%, sensiblemente inferior al 4,1% obtenido en el ańo 2000. Este desempeńo adverso de la economía norteamericana tuvo un efecto directo en la economía de la Unión Europea y en Japón, así como las naciones conocidas como los “tigres asiáticos” (Hong Kong, Taiwán, Singapur y Corea), se vieron seriamente afectadas por la recesión japonesa y el derrumbe de la demanda del mercado de productos electrónicos. Alemania, la mayor economía de Europa, cerró el ańo 2001 con una masa de tres millones de desempleados, equivalente al 8% de su masa laboral; Espańa con 1.651.000 desempleados, equivalente al 12,9%, e Italia y Francia, con una tasa de desempleo de 9,3%. La economía de los países subdesarrollados también fue golpeada por el comportamiento de los flujos de capital neto. Por primera vez en casi una década éstos se tornaron negativos. Esto último se agudizó después del 11 de septiembre. El PIB (producto interno bruto) de los países subdesarrollados descendió a 4,0% en el 2001 respecto al 5,8% del ańo anterior, destacando la América Latina como la región donde se observó la mayor desaceleración económica, al crecer solamente 0,5% en el 2001 en comparación con el 4,1% en el 2000. De nuevo comienza a vislumbrarse un período de decrecimiento de la economía de los países desarrollados. Se hace impensable salir de la tercera etapa de crisis del capitalismo mundial para comienzos del siglo XXI; contradiciendo, de alguna manera, los estudios y pronósticos realizados por instituciones públicas y privadas internacionales. El surgimiento del capitalismo gangsteril, como se denomina a la delincuencia económica en gran escala, ha tomado el control de grandes zonas del globo terráqueo y amenaza con tomar muchas más, socavando así los cimientos de la actividad económica internacional legal; esta es una de las características de esta tercera gran crisis del capitalismo. Hoy existen enormes regiones del mundo fuera de la jurisdicción de cualquier Estado. El comercio basado en el contrabando de mercancías, armas, drogas, blanqueo de dinero y corrupción de todo tipo, mueve actualmente billones de dólares y suma nuevos adeptos cada hora que pasa. El lucrativo capitalismo gangsteril, paralelo al capitalismo mundial productivo, podría convertirse en algo auténticamente explosivo, un peligro ya presente para el sistema legal de mercado. Si éste, logra suplantar a las empresas legítimas, las normas de las competencias tradicionales saltarían por los aires y el terrorismo empresarial estaría al orden del día. Cabría preguntarse en el inicio del siglo XXI żQué ha legado el capitalismo a la humanidad? Después de trescientos ańos de capitalismo el mundo cuenta con 800 millones de hambrientos, 1000 millones de analfabetos, 4000 millones de pobres, 250 millones de nińos que trabajan regularmente, 130 millones sin ningún tipo de acceso a la educación, 100 millones de nińos que viven en la calle. A lo anterior se le suman 11 millones de nińos menores de cinco ańos que mueren cada ańo por desnutrición y enfermedades prevenibles o curables, 1000 millones de hectáreas de bosques vírgenes han desaparecido y una superficie similar se ha convertido en desiertos o en tierras degradadas; además, crece constantemente la diferencia entre naciones ricas y pobres e internamente aumenta la distancia entre riqueza y pobreza en la mayoría de los países. A la vez, también aumenta la destrucción acelerada de la naturaleza: el despilfarro y agotamiento acelerado de importantes recursos no renovables, la contaminación de la atmósfera, los mantos freáticos, los ríos y mares, ya producen cambios de clima de impredecibles y visibles consecuencias. Todas estas cifras, que suman una verdadera involución de la humanidad, son el producto de un sistema económico injusto y expoliador; y no de la increíble e inédita globalización que, es un producto del desarrollo histórico, un fruto de la civilización humana que se alcanzó en un brevísimo período, de apenas tres mil ańos, en comparación con la larga vida de del hombre sobre el planeta. El capitalismo atraviesa desde hace ańos una crisis cuya intensidad no ha sido superada, con una particularidad que no estaba presente en anteriores crisis. Esta se manifiesta ya, en los centros mundiales del capitalismo y no solamente en latitudes exteriores a éstos. A los centros mundiales del capitalismo se les hará imposible automedicarse con las recetas que los organismos financieros mundiales, creados como resultado de los acuerdos de Bretton Woods de 1944, estos prescribían a los países periféricos de las metrópolis capitalistas. La globalización ya es un proceso irreversible; sólo que este tipo de globalización neoliberal no es sostenible, no podrá subsistir mucho tiempo. Creemos que su duración será de décadas no de siglos. Pero cometeríamos un gran error si la enfrentáramos con el arcaico escudo del nacionalismo. La globalización neoliberal será irremediablemente sustituida por otro tipo de sistema económico-social y político de corte solidario, humanista, socialista, ó como quieran llamarlo. La nueva correlación de fuerzas Sin duda, en la conclusión del siglo XX y comienzos del Tercer Milenio, se aprecian cambios significativos y casi inéditos en todos los ordenes, sean estos políticos, económicos, sociales, culturales, éticos o ambientales. Grandes tendencias afectan a una parte importante del mundo: la difusión de la democracia liberal, el énfasis en las fuerzas del mercado, la prédica hacia la integración de la economía mundial, las transformaciones de los sistemas de producción y de los mercados del trabajo, la velocidad de los cambios tecnológicos, la revolución de los medios de comunicación y el consumismo. Aunque todas aparentan operar de forma independiente y pretenden formar parte del progreso humano, realmente son impulsadas por los intereses de las fuerzas políticas que se anidan y desarrollan en las grandes metrópolis. Se consumó el proceso unipolar en lo político, al desaparecer de la faz de la tierra el primer intento socialista de transformación; y en lo económico, se estableció el dominio de una gran potencia -EEUU– a escala planetaria. Todo esto, junto con la aparición de un orden global fracturado y no integrado de las regiones subdesarrolladas. Se trata de un orden económico mundial que pone en contacto a todas las naciones; pero al mismo tiempo, mantiene profundas fisuras entre los diferentes grupos de países y clases sociales de cada país, y por supuesto, marcada asimetría entre las regiones en perjuicio de las menos desarrolladas. Las características de este nuevo orden económico son entre otras: el veloz crecimiento y mundialización de los mercados financieros, estimulados por la revolución tecnológica y la apertura y eliminación de las barreras arancelarias, las transformaciones de los patrones de comercio a favor de los servicios y productos manufacturados de alto contenido tecnológico, el desplazamiento hacia el Pacífico como área de intensificación del comercio, la proliferación de acuerdos comerciales regionales y el aumento del comercio al interior de las empresas transnacionales. Todo esto, se traduce entre otros aspectos en: la persistencia de las desigualdades entre los países industrializados y los países subdesarrollados, el desequilibrio Norte–Sur, el aumento de los desniveles de ingreso y de oportunidades al interior de los países ricos y de los países pobres, además de la creciente inestabilidad del sistema económico y financiero internacional que sustenta al capitalismo de la etapa global. La crisis del capitalismo globalizado ya estaba presente antes de los atentados del 11 de septiembre; los mismos ciertamente la agravaron. La agresión y prácticamente destrucción de Afganistán, la movilización de la mayor maquinaria de guerra nunca antes desplegada, las abiertas amenazas a gobiernos y Estados no afectos a la política hegemónica estadounidense -incluyendo las últimas declaraciones del secretario de estado Colin Powell en contra del gobierno revolucionario del Comandante Hugo Chávez-, y el enorme presupuesto militar de 48 millardos de dólares adicionales presentado por la Casa Blanca al Congreso de los EE.UU., nos hace temer que: de nuevo se pretende superar esta nueva crisis del capitalismo con la vieja fórmula de incrementar el gasto y la industria militar en función de la guerra. A seis meses de los acontecimientos del 11 de septiembre, creemos que es el momento de intentar un primer balance de todo lo que a partir de esa fecha cambió en la geopolítica planetaria. Lo sucedido aquel fatídico 11 de septiembre pasado, abrió paso a una paralización de los avances obtenidos por las fuerzas democráticas y anticapitalistas en el escenario mundial. Las jornadas de Seattle, Davos, Génova, que demostraron el auge de la lucha en contra de la globalización neoliberal se congelaron, no estuvieron presentes en la mismísima ciudad de New York, cuando se reunió de nuevo la Conferencia Económica Mundial. La lucha del pueblo palestino en las calles del territorio que hace 53 ańos era su patria, y que ayer arrinconaba al sionismo del estado judío a aceptar la existencia del Estado Palestino, hoy se encuentra en una penosa defensiva con la virtual prisión de su líder histórico Yasser Arafat. Los logros que durante décadas de debates y negociaciones se habían alcanzados en materia de no-intervención y de respeto a la autodeterminación de los pueblos, quedaron hechos ańicos con la bestial intervención norteamericana a la República de Afganistán, revocando de hecho, todas las normas de derecho internacional alcanzadas por los pueblos en la ONU. Presenciamos en forma mediática la primera guerra global contra el terrorismo, al ser arrasada Afganistán con el más potente y sofisticado armamento que nunca antes dispuso el hombre sobre el planeta. No había atravesado el mundo del último siglo una circunstancia como la de ahora, con los Estados Unidos en silueta de dominador sin contrapeso ni desafío militar; no hay rincón del planeta hasta donde no pueda llegar la lluvia de fuego de las unidades de choque del capitalismo norteamericano convertido en centinela universal. Basta saber que hoy no existe una maquinaria militar de dimensiones siquiera aproximadas en manos de otra nación. La “guerra contra el terrorismo”, sirve de excusa a la derecha y al fascismo global, para lanzar el poderío de las fuerzas de choque del capitalismo globalizado neoliberal, contra todos los sectores políticos y sociales que, enfrentan al capitalismo salvaje y a la violencia del modelo democrático burgués de la sociedad occidental. El “castigo” que inflige el capitalismo norteamericano a Afganistán desde el 7 de octubre, bombardeándolo día y noche, representa una terrorífica advertencia para todos los países del mundo. El que esté contra el capitalismo estadounidense se encontrará sólo frente a él, sin el menor aliado, exponiéndose a ser bombardeado e invadido hasta regresarlo a la “edad de piedra”. Se dan a conocer públicamente los planes de nuevas agresiones contra estados poco afectos a los designios norteamericanos: Irak, Irán, Siria, Yemen, Sudán, Corea del Norte; más la eterna amenaza de desaparecer de la faz de la tierra a Cuba. Las fuerzas democráticas y revolucionarias mundiales viven un momento de repliegue obligado, sometidas por la brutalidad del poder desplegado por sectores ultraderechistas del capitalismo globalizado, que han aprovechado las condiciones políticas creadas después del 11 de septiembre para motorizar sus intereses a lo máximo: suspender el Acuerdo de Paz del Medio Oriente, detener la creación del Estado Palestino, eliminar a Afganistán como vanguardia del mundo musulmán, tomar el control de los países islámico de la ex-URSS, enfrentar a India y Pakistán; y por último, amenazar la relativa convivencia de la América Latina y aumentar su dependencia por medio del Plan Colombia y el tratado de zona libre de comercio conocido como ALCA. Ante esta realidad, las condiciones políticas mundiales no son favorables para el avance y el sostén de la lucha por la democratización universal que impulsaron en el 2000 – 2001 las fuerzas progresistas globales en diferentes escenarios mundiales. La posibilidad de ser tildados de terroristas amenaza con decapitar a cualquier movimiento que pretenda levantar la cabeza contra el despotismo y la brutalidad de la globalización whasp (blanco anglosajón protestante) en marcha. Esta arremetida de la globalización whasp conducida por la derecha fascista del planeta, se lleva adelante en medio de una carencia de producción de ideas de potencia universal en el campo de la contradicción capital–trabajo, que enfrenten férreamente los intereses que dirigen el proceso globalizador. Los países que aún conservan regímenes políticos socialistas basados en partidos únicos de orientación marxista, carecen de avances sustanciales en el campo científico, técnico y de las ideas, que opongan resistencia eficaz al avance del capitalismo global; y mucho menos para hacerlo retroceder y vencerlo. Pero es un hecho histórico incuestionable que las revoluciones siempre se iniciaron con fuerzas que no disponían de medio comparables con los de sus enemigos. Por un lado, ya se comienzan a escuchar voces que hacen a la globalización neoliberal responsable en parte, de los acontecimientos del 11 de septiembre; porque ha agravado las injusticias, las desigualdades y la pobreza a escala planetaria. Esto ha reforzado la desesperación y el rencor de millones de personas que ahora, están dispuestas a rebelarse o a unirse a los grupos islamistas radicales. En este contexto político, la Revolución Bolivariana encabezada por el comandante Hugo Chávez rompió con la norma y el marco político utilizado hasta ahora por la sociedad occidental para la convivencia social y la búsqueda de soluciones. La democracia representativa, fórmula política de uso generalizado en la sociedad occidental, nacida en los ańos 450 a. de J.C. en la Grecia Antigua, sufre hoy una conmoción universal. Está siendo enfrentada por la irrupción del modelo de democracia participativa en el campo político global, modelo que hizo su aparición en América Latina, materializado como derecho social supremo en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En plena arremetida de las fuerzas reaccionarias mundiales, dos ideas del gobierno bolivariano del Presidente Hugo Chávez, nacidas en medio de la lucha por la justicia social latinoamericana, penetran los contextos políticos mundiales y se hacen fundamentales en los escenarios internacionales: La lucha por la conformación de un Mundo Global de Dirección Multipolar y la instauración de la Democracia Participativa. La idea de la Democracia Participativa ya comienza a ser debatida e integrada a la agenda de discusión de los pueblos latinoamericanos y de los organismos regionales como la OEA. La tenacidad revolucionaria del comandante Hugo Chávez para movilizar estas dos ideas de manera universal, convirtió a nuestro país y a la revolución bolivariana en el único proceso de lucha democrática en marcha de las fuerzas progresistas y revolucionarias de todo el mundo; y a la vez, nos convirtió en el blanco principal de: los intereses políticos de la globalización whasp, de los perversos intereses políticos retrógrados de seudos revolucionarios eunucos y bastardos seguidores de ideas anarquizantes y ultra izquierdistas, y además, de los grupos con ideas socialdemócratas conservadoras entregados al neoliberalismo salvaje. Es a esa coalición, la de la triple R (retrógrados, renegados y resentidos), a la cual hoy se enfrentan las fuerzas políticas y sociales que se agrupan bajo el proyecto constitucional de refundación de la República. Es este el entorno de la situación mundial bajo la crisis del capitalismo. En el se mueven las fuerzas democráticas y revolucionarias del planeta, agravado por la casi inexistencia de una dirección unificada que produzca conocimiento y teoría, las que traducidas en políticas agrupen e impulsen las luchas de los trabajadores y de las inmensas masas empobrecidas del mundo. Se hace urgente impulsar las tareas necesarias para: contribuir a la formación y consolidación de un centro mundial de comunicación, información y producción de conocimientos que sirvan a la lucha de los pueblos enfrentados al capitalismo globalizado. ENTORNO LATINOAMERICANO En la región latinoamericana a partir de la mitad de los ańos 90, comienza a agotarse de nuevo el impulso del crecimiento económico apuntalado por las políticas monetaristas del FMI. Se desploman las economías de México y Ecuador, tambaleándose como consecuencia de ello la economía brasileńa. Las condiciones externas desfavorables unidas con situaciones internas adversas, tales como los problemas de abastecimiento de energía eléctrica en Brasil y la crisis financiera en Argentina, acarrearon una gran desaceleración económica. Esta se expresa en las recesiones de México y Argentina, y en la pérdida de dinamismo de la economía brasileńa, que originó el bajo crecimiento económico de América Latina en el ańo 2001 de apenas 0,5% de su PIB y en las estimaciones para el 2002 de un crecimiento de 0,5% al 0% del PIB. La crisis Argentina, desnudó ante los ojos estupefactos de los pueblos latinoamericanos y del mundo las consecuencias nefastas de: haber cumplido durante los últimos diez ańos, de forma ejemplar, todas las recetas sacrosantas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional para impulsar la economía de libre mercado. La segunda economía más grande de Latinoamérica, que amenaza con arrastrar a la crisis a varios países de la región. Ya está causando enormes pérdidas a grupos económicos europeos al cumplirse el segundo mes de la cesación del pago de su inmensa deuda externa: CIENTO CINCUIENTA MIL MILLONES DE DOLARES. El cambio de correlación política entre el mundo socialista y el capitalista se tradujo en la transformación mundial de las relaciones entre el capital y el trabajo, imponiéndose el primero de una manera deshumanizada. Fue en Latinoamérica donde se sintió con mucha mayor fuerza este cambio. Prácticamente se eliminó en la mayoría de los países de esta región la obligatoriedad de la responsabilidad del Estado en las redes de seguridad social y médica. La sobreexplotación del trabajo se lleva a efecto bajo: LA MAQUILA; modelo globalizado, privilegiado, deshumanizado y engańoso. El negocio estriba en explotar el bajo precio comparativo de la mano de obra de centenares de miles de obreros y obreras latinoamericanos. A la imposibilidad del pago de la deuda externa de los países latinoamericanos, se le une como una amenaza mortal, la imposición del capitalismo de abrir todos sus mercados al comercio estadounidense, bajo un esquema de zona de libre comercio conocido como ALCA. Si el ALCA se hacer realidad, inundará los mercados latinoamericanos de productos y manufacturas norteamericanas, llevando a la quiebra a los productores del campo, a las pequeńas y medianas empresas, y también acabará con las grandes empresas no-monopólicas ni transnacionales. A la frágil y decreciente economía latinoamericana se le agrega la conflictividad política regional. Colombia se estremece en un conflicto armado interno. Las fuerzas guerrilleras controlan más de un tercio del territorio y la política del Departamento de Estado es la agresión directa, mediante el involucramiento de tropas norteamericanas en el llamado Plan Colombia. De concretarse este Plan, al no lograrse los Acuerdos del Caguán entre las FARC y el gobierno colombiano, se desataría un verdadero huracán de violencia que afectaría a cinco países del continente, trayendo como consecuencia la internacionalización del conflicto colombiano y su secuela de desestablización económica y política. La posibilidad de la victoria electoral de Lula en Brasil en los próximos meses, podría introducir variantes, a escala regional, en la correlación de fuerzas entre las fuerzas democráticas y revolucionarias y las contrarrevolucionarias del continente. Esto, de atenernos a lo expresado en los diferentes foros políticos y económicos realizados en Latinoamérica y Europa, en los cuales ha participado el propio Lula. La tarea principal para el éxito La lucha de los pueblos por mejoras políticas, económicas y sociales, hoy sólo es posible ganarlas actuando regional o globalmente. Si las luchas locales no se perfilan dentro de un marco de reclamos que puedan ser asumidos de manera regional o global, sólo se gastarán recursos y energías de manera inútil o se conseguirán mejoras de duración efímera. (Victorias pírricas) Esta afirmación es una de las más importantes características que presenta la situación política en la que se debaten las luchas de los pueblos en el mundo global. Lo expuesto arriba convierte a la acción de articulación regional de las luchas de los pueblos de América Latina con los demás pueblos del orbe en: la tarea principal para obtener éxito en la movilización y organización de la lucha de los pueblos por la democracia, la paz, los derechos económicos y civiles, y la lucha por la libertad contra la opresión neo-colonial y la explotación de las potencias económicas y militares que dirigen la globalización capitalista contemporánea. La garantía de los pueblos latinoamericanos para conseguir sólidas victorias sociales contra la opresión neo-colonial de la globalización neoliberal esta en: lograr establecer la articulación regional de sus luchas con las luchas de los demás pueblos del mundo global. Es imperiosa la necesidad de crear en Latinoamérica una nueva organización de solidaridad revolucionaria que estimule, apoye y consolide todas las luchas de los pueblos latinoamericanos bajo nuevas estrategias, que logre enfrentar con éxito el corte neoliberal de la globalización; no con el arcaico escudo del nacionalismo de los siglos XIX y XX, sino con una moderna y justa integración regional de países y pueblos latinoamericanos y caribeńos. Este proceso de integración tiene que privilegiar a los países más débiles, a los sectores de menores recursos económicos, y no a las eternas clases sociales dominantes detentadoras de absurdos y obscenos privilegios. Se requiere con urgencia la creación y/o multiplicación de miles de redes y organizaciones sociales latinoamericanas vinculadas entre sí, mediante una red de redes (central latinoamericana de redes sociales), que facilite el desarrollo de la unidad de las luchas de los sectores populares y su concietización, a través de un proceso de lucha política y cultural en pos del dominio de la ciencia y la tecnología. Redes latinoamericanas de producción e intercambio social que avancen paralelamente al intercambio mercantil capitalista, redes creadoras de pensamiento, redes productoras de ciencia y teoría para el desarrollo de una economía y de una sociedad alternativa a la actual con rasgos propios latinoamericanos; que estas redes sean el soporte organizativo y teórico de las luchas de las clases sociales y pueblos más empobrecidos, para impulsar el proceso político-social-económico imperioso de: LA NACIÓN LATINOAMERICANA. SITUACIÓN NACIONAL El desenvolvimiento de la economía venezolana ha estado y está marcada por los efectos del desigual desarrollo de la economía mundial, que la hace vulnerable y dependiente. Pero en términos cuantitativos, la evolución económica del país se vio favorecida a pesar de la contracción mundial o crisis actual del capitalismo que se hizo más visible desde el 11 de septiembre del 2001. A pesar de la contracción en los precios y volúmenes de exportación del petróleo, el seguimiento de políticas fiscal, monetaria y cambiaria, orientadas al crecimiento y a la estabilidad de la economía, mantuvo la recuperación macro-económica sostenida desde el ańo 1.999. La economía registra un crecimiento del 3,2% soportado por las ramas de la actividad económica del sector no petrolero, destacándose el incremento de 325 millones de dólares de las exportaciones no tradicionales, las cuales cerraron en 5.270 millones de dólares. Las variaciones de los precios del petróleo y los volúmenes de exportación, transmiten a la economía venezolana una vulnerabilidad que afecta a las variables macroeconómicas haciendo indispensable una estrategia de estabilización. Lo previsible para este ańo 2.002 es que, las circunstancias coyunturales y estructurales que afectan a la economía mundial manifestadas en un movimiento recesivo global, continuarán teniendo una influencia acentuada sobre el curso de los precios y consumo de petróleo. La trayectoria de la producción y precios en los primeros 2 meses del ańo, ha sido de leve estabilización de la demanda y discreto aumento de sus precios. La caída de las reservas internacionales -10,441 millardos de dólares- a su piso más bajo en estos dos últimos ańos, es causada por el pago del servicio de la deuda externa, la brutal fuga de divisas, la posibilidad de no obtener el precio de 18 dólares por barril de crudo por la caída del precio sobre el que se estimó el presupuesto fiscal para el ańo 2002, hizo inminente un recorte en el presupuesto de la nación. Esto obligó a una política monetaria que devaluó el bolívar para defender las reservas internacionales, lo cual a su vez traerá una disminución de las metas de crecimiento las que se calcularon entre 2,5 % y 3%. La conspiración de los sectores económicos no se reduce a la agitación política en los medios de comunicación. Esta se concentra fundamentalmente en golpear los planes económicos del gobierno; más certeramente, en aquellos que se observa un grado de equidad o de justicia social. Esta conspiración se manifiesta con: la fuga de aproximadamente 20.000 millones de dólares en los últimos tres ańos, los que se suman a los ya fugados 135 millardos de dólares que menos de 700 personas naturales y jurídicas tienen depositados fuera de Venezuela. A lo anterior se le suma la obscena ganancia de un billón 300 mil millones de la banca nacional y extranjera en nuestro país en los últimos tres ańos, más el pago indebido de 12 mil millardos de dólares de una ilegal deuda externa, la evasión fiscal que en renta interna se aproxima a los tres billones de bolívares y en renta aduanera excede los 2,7 millardos de dólares, y la incapacidad del sistema tributario nacional para recabar más allá del 30 % histórico de la recaudación de impuestos. Todo esto junto hace extremadamente difícil el cumplimiento de las metas acordadas y el pago de la deuda social y laboral reconocida. La estrategia contrarrevolucionaria La lucha política que la oposición contrarrevolucionaria, conformada por la coalición Triple R está llevando a efecto, tiende a cerrar el carácter pacífico del proceso de cambios, tornándolo violento y con visos de un enfrentamiento mayor. Los errores cometidos en estos tres ańos por el gobierno y la dirección política del proceso, sumados a las carencias y limitaciones del mismo, han permitido a los enemigos de los cambios articular, como nunca antes haya conocido el país, una estrategia de tenaza para liquidar al gobierno del comandante Chávez. De afuera y de adentro comienzan los dientes de la tenaza a presionar. Con actos terroristas, fuga de divisas, no-inversión, evasión de impuestos, asesinatos de dirigentes populares, manipulación de los medios de información, negación de una información veraz, negación a aceptar el ordenamiento constitucional y legal, insubordinación de oficiales de la Fuerza Armada, entre otros, intentan desestabilizar para crear el caos y las condiciones necesarias para un desenlace prematuro y violento de la gobernabilidad del país. Las fuerzas contrarrevolucionarias, han logrado luego de su unificación, una serie de movilizaciones de calle que les han permitido oxigenarse ante la opinión publica internacional y nacional. Pero ni el paro del 10-D ni la manifestación del 23 de Enero de este ańo les ha permitido tomar la ofensiva política y acorralar al gobierno y al proceso. Su política es de reacción a la del gobierno y al movimiento revolucionario. No tienen un proyecto de país más allá de la inmediatez del derrocamiento del gobierno y del bańo de sangre con que amenazan. Su fuerza fundamental está en la posesión de los principales medios de comunicación audiovisual y escritos ubicados en la capital del país. Entre los planes de la oposición contrarrevolucionaria al proceso de cambios, está la convocatoria a huelgas, paros y toda clase de conflictos que impidan la consolidación de los nuevos actores políticos, sociales y económicos. Se trata de la agudización de los enfrentamientos entre los factores viejos y los nuevos por el usufructo de los beneficios y privilegios que genera el proceso actual. La Central de Trabajadores de Venezuela dirigida por sindicalistas corruptos del puntofijismo, asociada a los intereses de neoliberales de la globalización y la oligarquía y reacción nacional, amenaza con impulsar una serie de conflictos que paralizarían la economía privada y estatal. Los empresarios de la comunicación, a través de la utilización técnico científica racional de los medios, asumieron la conducción política de los intereses de la oposición, articulándola alrededor de las fichas políticas que, de a cuerdo a cada momento, les permita obtener mayores resultados políticos. Fedecámaras, asociada a los residuos políticos del puntofijismo, dirige el boicot de la producción económica y el saboteo legal y político contra el nuevo orden legal. Intentan que el Tribunal Supremo de Justicia anule las nuevas leyes y la propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En la Asamblea Nacional, introducen proyectos de leyes para anular lo legislado hasta ahora, y a la vez, tratan de cambiar el perfil político, económico y social de las leyes que faltan por legislar, como también incidir en la redacción de los reglamentos de las leyes ya aprobadas, para quitarles el contenido de justicia social inherente a ellas. Las ONG del puntofijismo y de la globalización Neoliberal reclaman el derecho a dirigir el protagonismo social; pretendiendo una vez más, apropiarse de los beneficios que devienen de: la ejecución de los programas sociales y el traspaso de poder a los municipios y comunidades organizadas contemplado en el nuevo marco legal y constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Su movilización y objetivo político es anular la consolidación de los nuevos actores sociales colectivos: los círculos bolivarianos, las redes sociales (entre ellas la nuestra, ANROS), y demás organizaciones sociales comunitarias populares existentes. La estrategia revolucionaria Hoy, el proceso de cambios, necesario para modificar la actual situación social y económica del país, se enfrenta en condiciones distintas a un enemigo interno aún débil y sin cohesión, y a otro externo y muy poderoso. Frente a esos enemigos debemos de articular una estrategia para la victoria. Una estrategia basada en la unidad de los revolucionarios y demócratas por un lado y en el más celoso cumplimiento de los programas asistenciales, educativos y laborales que el gobierno ha concebido. Y por la otra, una estrategia que divida, aísle y segregue a los sectores más reaccionarios y golpistas del escenario político. La movilización de los sectores más conscientes de la población contra la posición política adoptada por la contrarrevolución, obligó al gobierno bolivariano y a los sectores políticos que conformaron ańos atrás el Polo Patriótico, a establecer una estrategia de movilización y articulación política en defensa del proceso de cambios en marcha. Las movilizaciones de los sectores bolivarianos y revolucionarios han ido creciendo en cantidad, organización y calidad. Así lo demuestran las movilizaciones de la vigilia, el escudo de Miraflores, la del 23 de Enero; y la serie de actos, marchas, más la gran manifestación del 4 de Febrero en Caracas que concentró un número superior al millón de personas. Entre esos sectores más conscientes de la población venezolana, afecta al proceso de cambios y movilizados en la defensa del proceso de revolucionario está ANROS, una organización política y social que asume forma de Red y que estamos construyendo. Nuestros miembros, han participado y organizado una gran variedad de encuentros de reflexión y debates con actores nacionales, regionales y locales, forjando la articulación de la defensa del proceso en marcha y la lucha contra la reacción de la oligarquía, y los residuos del puntofijismo político, económico y burocrático enquistado en los organismos del Estado. La lucha política se polarizó a partir de la materialización económica de las decisiones políticas establecidas en la constitución bolivariana: las mismas fueron llevadas al marco legal. Las contradicciones sociales se acentuaron en el momento en que se pasó de la palabra a los hechos. De la Constitución a las leyes. La definición legal que reparte jurídicamente, privilegios económicos, políticos, sociales y culturales, a los sujetos hasta ahora excluidos de los beneficios que brindan nuestra economía y la sociedad -la inmensa mayoría de los venezolanos-, desató una acción de resistencia política que movilizó en los últimos meses a los sectores que habían sido los únicos beneficiados del puntofijismo: Fedecámaras, Conindustria, Consecomercio, Asociación de Exportadores, CTV, Alto clero, IESA, entre otros. Estas acciones se incrementarán a medida que avance la materialización de los contenidos económicos, políticos y sociales, establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. La relativa paz social de los sectores políticos y económicos desplazados del poder, privados esta vez de obtener los mayores beneficios económicos y sociales, que aún permanecen en las instituciones del Estado, se terminó. Ahora se movilizan en defensa de sus posiciones. Aún conservan la dirección de gran parte del aparato del Estado. Estos sectores representan la espada de Damocles para el proceso de la Revolución Bolivariana. La táctica revolucionaria Las luchas sociales, reivindicativas o por mejoras económicas de los diferentes sectores del país, debe de ser abordada de una manera distinta a la de anteriores gobiernos. Los derechos sociales y económicos deben de ser prioritarios en esta etapa. Los revolucionarios deben de estar al frente de estas movilizaciones, orientando, organizando, concientizando y logrando conquistas reales y posibles, que permitan construir las bases para la refundación económica y social de la república. No puede ser nuestra una política de desmovilización de los sectores populares en su lucha por reivindicaciones y mejoras más inmediatas. Eso nos aislaría del pueblo y sería imposible su movilización en la lucha por la defensa de este proceso político. Sólo la permanente movilización de los sectores populares en la calle, en los campos, en las fabricas, sitios de trabajo y en los cuarteles, evitará el zarpazo contrarrevolucionario. Es imperioso refundar un movimiento sindical y agrario mediante la erradicación de las mafias, basado en la unidad, democratización, independencia y carácter clasista de sus organizaciones, estructuradas bajo una nueva concepción y una nuevo tipo de vinculación: La Red de Trabajadores tiene que suplir a los viejos, caducos y casi inútiles sindicatos. Se hace necesario que los venezolanos comprendan que la Revolución Venezolana debe ser asumida como un proceso prolongado; en estos momentos se encuentra en la etapa que los politólogos llaman democrática-burguesa. De allí el carácter capitalista de la constitución bolivariana, del conjunto de leyes de la Habilitante y de las demás leyes que ha aprobado la Asamblea Nacional. Los objetivos y tareas de la Revolución no pueden ser cumplidos en un breve plazo debido a las condiciones de atraso y dependencia del país. El escenario político Toda la lucha social y política de las fuerzas patriotas, girará en los próximos meses en torno al impulso de la promulgación del remanente de leyes del marco legal establecido por la constitución, por una parte; y por la otra, contra el intento de anular leyes e impedir el éxito de la política económica y social nacional e internacional del Gobierno Bolivariano. Todo esto, dentro de una estrategia de la oposición que se plantea, dividir al movimiento revolucionario patriótico bolivariano con la falacia de que es posible un “chavismo sin Chávez”, e impedir la consolidación de las políticas sociales y económicas del gobierno bolivariano. Intentan llevarlo a una situación de rechazo popular que les permita apelar al referéndum revocatorio de mandato, alegar legalmente la incapacidad de Hugo Chávez para ejercer la presidencia, intentar un golpe de estado, una invasión en nombre de los “derechos Humanos” y la “lucha contra el terrorismo”, y en extrema instancia justificar el magnicidio. La nueva correlación de fuerzas sociales y políticas que se puede observar en el país es favorable al proceso de cambios. Ha comenzado un proceso de decantación en el campo revolucionario y consecuentemente un proceso de unificación lento, pero seguro y de calidad, el que debe llegar prontamente a la conformación de un Frente Amplio Revolucionario ( F.A.R.), donde se encuentren las clases y capas sociales patrióticas y progresistas, con los soldados y oficiales de la Fuerza Armada, con los intelectuales y profesionales patriotas, con los jóvenes estudiantes y los centenares de miles de trabajadores empleados y desempleados; todo esto como paso previo y necesario a la consolidación y unificación de las fuerzas revolucionarias, en una sola organización política para acabar la dispersión en el campo revolucionario. Sin unidad cívico-militar, fragmentados y dispersos, es imposible avanzar en el desarrollo del proceso revolucionario y posesionarnos en otra etapa de la revolución democrática venezolana. Fortaleza, carencias y limitaciones del proceso revolucionario La fortaleza principal del proceso revolucionario es la existencia misma del jefe del proceso de cambios, con una claridad política y una ascendencia entre los sectores populares pocas veces visto en la historia latinoamericana. De allí se desprende para nosotros un gran peligro, el enemigo podría intentar liquidar esta fortaleza mediante el atentado magnicida. Nuestras carencias siguen siendo las mismas desde el principio del proceso de cambios, carecemos de una teoría revolucionaria producto de un conocimiento profundo de nuestra realidad y de la realidad latinoamericana y mundial. Nos movemos con una pequeńa vela en el túnel de las contradicciones del capitalismo mundial, caminamos lentamente en el escenario latinoamericano y no poseemos un análisis de clases cuantitativo y cualitativo de la sociedad venezolana. Nuestras limitaciones, a pesar de ser conocidas por todos, son necesarias que las mencionemos para lograr superarlas: no poseemos poderosos medios de comunicación con el pueblo, no hemos desmontado todo el aparato administrativo burocrático de la administración pública, ni siquiera hemos pretendido redimensionarlo y reeducarlo para el cumplimiento de las tareas revolucionarias y de cambio que debe de cumplir. No hemos construido aún una poderosa organización social; el tejido social necesario para la consolidación y profundización de las conquistas políticas, sociales y económicas. Es necesario conquistar las redes sociales que interactúan en la sociedad venezolana y construir muchas más para el proceso de cambios, su defensa y consolidación. Si bien la creación del Frente Amplio Revolucionario ( F.A.R.) es una condición sine qua non de la acción política para la consolidación y defensa del proceso, la otra condición es que necesariamente, la misma tiene que formar parte de una estrategia orgánica macro, que articule las luchas locales con la lucha regional latinoamericana y la lucha global de los pueblos oprimidos y explotados. Las experiencias y derrotas de la lucha latinoamericana y local, indican que la jerarquización de la dirección y concentración sobre objetivos determinados de manera previa y políticamente definidos con el mayor grado de certeza, es la única manera de sumar fuerzas y acciones con posibilidades de triunfar. No podemos enfrentar a una fuerza cohesionada políticamente con una variedad irracional de diversidades de intereses políticos. Hacerlo, sería el anuncio del fracaso, tal como había ocurrido hasta el 22 de octubre del 2001 por la dispersión de la acción política contra la contrarrevolución, nacida de la competencia infantil por el liderazgo y protagonismo político de todos los factores afectos al proceso de cambios. żQué construir en ANROS? Frente, Partido, o Redes, están en la discusión nacional de nuestra organización. La decisión sobre el perfil político y organizativo a seguir está en la mesa de discusión. La que tomemos tendrá que tomar en cuenta todo lo arriba expuesto. El puesto de lucha que se asuma, necesariamente estará directamente relacionado con la visión política con que miremos la situación mundial, latinoamericana y nacional; y a la vez, con las tareas que la lucha asumirá dentro de esa visión y el puesto de combate que ANROS asuma dentro de la lucha política y social. La visión que asumiremos, más que por la necesidad política, tiene que decidirse por la capacidad y fortalezas de nuestros miembros, por la cantidad y calidad de nuestras relaciones políticas, económicas y sociales, por nuestra capacidad de incidencia política y participación en los espacios de toma de decisiones y por nuestra capacidad de convocatoria y movilización política. Además, tenemos que tomar en cuenta nuestra capacidad profesional, el grado de cualificación y manejo de los conocimientos académicos o empíricos indispensables que, de manera implacable, condicionan nuestra capacidad para lograr éxitos en las tareas que nos propongamos desarrollar. Nuestra Misión, la que decida la Visión de ANROS producto de las discusiones, se emprenderá con éxito sólo si asumimos nuestras reflexiones y debates con responsabilidad. “Una revolución es para elevar la calidad de vida”. En este momento, el logro de ese objetivo requiere de hombres y mujeres capaces de conducir la movilización y el destino de la organización por el sendero que transite hacia esa meta. Ese pudiera ser el primer objetivo de nuestra misión: movilizar nuestros miembros a la obtención de la cualificación necesaria para conducir el proceso y elevar la calidad de vida de la población. Para cumplir con lo anterior, ANROS tendrá que convertirse en la Central de las redes de vigilancia y control de la gestión pública, redes sociales, redes productivas, redes culturales, redes políticas y de todas las organizaciones sociales afectas al proceso de cambios revolucionario. Tendrá que llegar a ser una poderosa central creadora de políticas de apoyo a las redes y organizaciones sociales. ANROS tiene que convertirse en la Red de Redes de la etapa democrático-burguesa de la revolución venezolana, unida a decenas de redes políticas, sociales, económicas y culturales de Latinoamérica y del mundo. Ese es nuestro reto. Emprendamos sin demora su ejecución. Febrero de 2002 Guayú de Falkón y Heber Briceńo A Coordinación política de ANROS PAGE  PAGE 9 PAGE  PAGE 9 ,6PJ(?P[uŒŢŁˇÍĐĐŢ0P P &P sH tH :`„äýa$ĐMˇĚ0˜0đđ̇:‡ ˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙R˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙