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Aena sigue enriqueciéndose. Haciendo caso omiso a nuestras más elementales quejas, en el día de hoy, ha vuelto a castigar nuestro medio ambiente, con su habitual actitud avara y codiciosa. Mientras engorda su bolsa, nos vuelve a condenar otra jornada, y mientras nuestros representantes mira hacia otro lado, ellos abren sus bolsillos.