La Columna «Durruti»

Extracto del libro de Abel Paz, Durruti en la Revolución española, de Fundación Anselmo Lorenzo.


A medida que la Columna avanzaba, y al pasar por los pueblos, la gente se agolpaba para ver pasar la caravana. Más de uno exclamaba, al ver a Durruti:

"-¡Pero, no puede ser un jefe! ¡No lleva galones!"
Otros, mejor informados, replicaban "que un anarquista nunca es jefe y, por la tanto, no lleva galones".

En otros lugares, los campesinos recibían a la Columna con gritos de alegría y vivas a la CNT-FAI. En todos los lugares donde la Columna hacía un alto, y los campesinos se arrimaban en tomo de los llegados, Dufrllti descendía del coche para hablar con los vecinos del pueblo:

"-¿Habéis organizado ya vuestra colectividad? No esperéis más. ¡Ocupad las tierras! Organizaos de manera que no haya jefes ni parásitos entre vosotros. Si no realizáis eso, es inútil que continuemos hacia adelante. Tenemos que crear un mundo nuevo, diferente al que estamos destruyendo.
Si no es así, no vale la pena que la juventud muera en los campos de batalla. Nuestro campo de lucha es la revolución" [83].

De este modo iba naciendo, al paso de la Columna, y antes de emprender la batalla contra los militares fascistas, un mundo nuevo, porque ése y no otro era el objetivo del combate.

En Caspe hubo un primer encuentro con los fascistas. El capitán de la Guardia Civil, Negrete, había dominado el pueblo. Desde el día 23 de julio, un grupo importante de milicianos que habían salido por su cuenta y riesgo de Barcelona, entre los que se encontraban los hermanos Subirats, presentaron batalla; ya estaban entregados a ella cuando llegó la Columna allí, y gracias a su intervención se liberó Caspe. Con esa conquista, la Columna fue ya engrosándose y detrás de ella fueron quedando los pueblos de Fraga, Candasnos, Peñalba, La Almanda, etc., llegando a Bujaraloz el día 27 de julio, donde, provisionalmente, se instaló el Comité de Guerra [84].

Al día siguiente, la Columna se puso en marcha hacia el Ebro, con objetivos en Pina y Osera para alcanzar Zaragoza. Al poco de ponerse en marcha, y a unos kilómetros de Bujaraloz, la Columna entró en contacto con la realidad de la guerra. La aviación fascista salió a su encuentro bombardeándola, acción que desmoralizó ano pocos de los milicianos que, llenos de pánico, echaron a correr. La reacción era lógica. El bombardeo, por su sorpresa, había sido mortífero, causando una docena de muertos y más de veinte heridos, entre ellos el comandante de Artillería Claudín, que mandaba las tres baterías de la Columna.

Un grupo de los que componían la Columna, obrando por instinto, se interpuso a los que corrían y con su prestancia de ánimo impidieron que se contagiara
el pánico y terminar aquella expedición en una lamentable retirada. Ante aquel choque, Durruti comprendió que era preferible hacer marcha: atrás e informarse mejor sobre las posiciones del enemigo, evitando con ello caer en una emboscada. En ese retomo hacia Bujaraloz, Durruti se enteró que en uno de los camiones se encontraba Emilienne, enrolada también como miliciana. La miró sonriendo, sin hacer comentario alguno. Sobre este encuentro, Mimi escribe:

"Fue en ese pueblo (Bujaraloz), hoy ya histórico, donde encontré a mi compañero, después de dos semanas de separación. Pasada la primera emoción, organizamos inmediatamente el Cuartel General de la Columna. En una habitación sombría y húmeda, comenzamos las primeras tareas y sin material organizamos la primera administración de esta Columna de mil hombres que iba rápidamente a crecer. Fue de ese pequeño pueblo, triste y austero, de donde salió toda la formación de nuestra Columna, bien imperfecta al principio, pero que poco a poco estuvo en la medida de dar satisfacción a las enormes necesidades de varios miles de hombres" [85].

Trayecto, avance y situación de las Columnas republicanas catalano-aragonesas
Verano de 1936
1. «Bueno» (pequeña columna compuesta casi toda por catalanes de Esquerra).
2. «Lenin» (columna compuesta por milicianos del POUM y un núcleo de Internacionales) .
3. «Ascaso» (columna importante compuesta por milicianos de la CNT-FAI, anexionando las fuerzas militares de Barbastro. Delegado general: Gregorio Jover}.
4. «Aguiluchos» (columna compuesta por milicianos de la CNT-FAI. Delegado general: García Vivancos).
5. «Carlos Marx» (columna compuesta por milicianos del PSUC. Delegado general: José del Barrio).
8. «Maurín» (columna compuesta por milicianos del POUM, en su mayoría obreros de Lleida. Delegado general: José Rovira).
7. «Durruti» (columna compuesta por obreros de la CNT -FAI. Delegado general: Buenaventura Durruti).
8. «Sur-Ebro» (columna compuesta por obreros de la CNT-FAI. Delegado general: Antonio Ortiz).
9. «Peñalver» (pequeña columna salida de Tarragona, compuesta por obreros y militares. Delegado general: Peñalver).
10. «Mena» (columna pequeña salida de Tarragona. Delegado general: Mena).

Estas dos últimas columnas fueron absorbidas por la Sur-Ebro y la Macia-Companys, al mando esta última de Pérez Salas.

Vueltos ya a Bujaraloz, Durruti tuvo una primera discusión con Pérez Farras. Como militar profesional que era éste, y no aprobando los métodos que Durruti
empleaba, aprovechó la circunstancia habida para recomendarle que estructurara mejor la Columna y revisara su plan de ataque a Zaragoza. En cualquier otro momento Durruti hubiera acogido las observaciones de Farras de buen grado, pero entonces sintió un punzante orgullo herido, ya que comprendía que esas observaciones no eran desinteresadas sino que nacían de una crítica al modo de organización libertaria. Durruti le repuso que cualquiera que no fuese libertario hubiera corrido también despavorido ante el citado ataque. Pero que existía la diferencia de "que esos hombres que habían corrido hoy, mañana se batirían como leones, pero sólo si se les trataba como obreros sorprendidos y no como soldados desertores ante el enemigo" [86].

Desde el balcón de la alcaldía de Bujaraloz, Durruti se dirigió a los hombres de la Columna que se habían concentrado en la plaza. Pronunció un discurso duro; quizá, según confesión de uno de los oyentes, el más sentido discurso que Durruti había pronunciado en su vida militante:

"-Amigos, nadie ha venido a esta Columna forzado. Es cada uno de vosotros que habéis elegido libremente vuestra suerte, y la suerte de la primera columna de la CNT y de la FAI es muy ingrata. García Oliver lo anunció por radio en Barcelona: salíamos para Aragón a conquistar Zaragoza o dejar la vida en el intento. Yo repito la misma cosa: antes que retroceder, hay que morir. Zaragoza está en manos de los fascistas, y allí se encuentran centenares, miles de obreros bajo la amenaza de los fusiles, que pueden dispararse a cada instante ocasionando la muerte de nuestros hermanos. ¡¿ Para qué hemos salido de Barcelona, sino es para liberarles?! Ellos nos esperan y nosotros, ante el primer ataque enemigo, echamos a correr. ¡Hermosa manera de mostrar al mundo ya nuestros compañeros el coraje de los anarquistas que se llenan de miedo ante tres aviones!

"La burguesía no nos permitirá implantar el comunismo libertario simplemente porque ése es nuestro deseo. La burguesía resistirá porque ella defiende sus intereses y sus privilegios. El único medio que tenemos nosotros para implantar el comunismo libertario es destruyendo la burguesía. El camino de nuestro ideal es seguro, pero hay que seguirlo con coraje. Esos campesinos que hemos dejado tras nosotros, y que han comenzado a poner en práctica nuestras teorías, lo han hecho tomando nuestros fusiles como garantía de su cosecha. Si dejamos el camino libre al enemigo, eso quiere decir que esas iniciativas tomadas por los campesinos son inútiles, y lo que es peor aún, los vencedores les harán pagar su audacia asesinándoles. Es éste y no otro el sentido de nuestro combate. Lucha ingrata que no se parece a ninguna de las que hemos librado hasta ahora. Lo que ha pasado hoy no es nada más que una simple advertencia. Ahora la lucha va a empezar de verdad. Nos enviarán toneladas de metralla y tendremos que defendemos con bombas de mano y hasta con cuchillos. A medida que el enemigo se sienta cercado nos morderá como una bestia acorralada. y morderá duramente. Pero aún no ha llegado a ese punto, y ahora se bate para no caer bajo el peso de nuestras armas. y es más, él cuenta con el apoyo de Alemania y de Italia, y nosotros contamos nada más que con la fe en nuestro ideal, pero contra esa fe se han quebrado los dientes todas las represiones. y hoy se los tiene que quebrar también el fascismo.

"Nosotros contamos a nuestro favor la victoria que hemos conseguido en Barcelona, y debemos aprovechar con rapidez esa ventaja, porque si no la aprovechamos, el enemigo, abastecido por los alemanes e italianos, será más fuerte que nosotros y nos impondrá la dura ley del vencido.
"Nuestra victoria depende de la rapidez de nuestra acción. Cuanto más pronto ataquemos, más posibilidades tenemos de triunfo. Hasta este momento, la victoria está de nuestro lado, pero no será consolidada si no tomamos inmediatamente Zaragoza... Mañana no puede repetirse lo de hoy. En las filas de la CNT y de la FAI no hay cobardes. No quereínos entre nosotros gente que se asusta ante los primeros disparos...

"A los que han corrido hoy, impidiendo a la Columna.vanzar, yo les pido que tengan el coraje de dejar caer el fusil para que sea empuñado por otra mano más firme... Los que quedemos proseguiremos nuestra marcha. Conquistaremos Zaragoza, libertaremos a los trabajadores de Pamplona, y nos daremos la mano con nuestros compañeros mineros de Asturias y venceremos, dando a nuestro país un nuevo mundo. Y a los que vuelvan, después de estos combates, yo les pido que no digan a nadie lo que ha ocurrido hoy... porque nos llena de vergüenza" [87].

Y un testigo presencial comenta:
"Nadie soltó el fusil, pero aquellos que habían corrido lloraron de rabia ante sus compañeros. La lección había sido dura, pero esos hombres renacieron aquel día. Muchos de ellos fueron excelentes guerrilleros, y muchos también murieron en el transcurso de los treinta y dos meses de lucha desesperada" [88].
"La Columna "Durruti" emprendió su marcha hacia el Ebro, tomando Pina y Osera en combates bastante empeñados. Llegó hasta unos veinte kilómetros de Zaragoza, pero quedó detenida por el río y por la resistencia que opusieron las tropas de la capital aragonesa, estableciendo las tropas de Durruti una buena y eficaz red de trincheras y nidos de ametralladoras en sus últimas posiciones. Desde el Comité Central de Milicias se dio orden a esta Columna de detener su avance y estabilizarse, para esperar que la columna "Ortiz", en el sur del Ebro, dominase Quinto y Belchite. Días antes vadearon con bastante dificultad este río fuerzas de dicha Columna, e hicieron prisioneros por sorpresa a una fuerza de caballería con un capitán y dos tenientes en el pueblo de Quinto, rechazándose con bastante fre cuencia los contraataques de las tropas zaragozanas.
"Era de gran utilidad la información obtenida por esta Columna. Casi cada noche salían obreros de Zaragoza y entraban milicianos armados en la ciudad. Y así pudimos enterarnos de que muchos oficiales navarros habían sido instruidos en Italia y que, a finales de julio, al general Cabanellas le había sucedido en el mando de la V División el general Germán Gil Yuste" [89].
La importancia de la cita anterior reside en el hecho de que, por una vez, se nos aclara de dónde partió la orden que detuvo la marcha de la Columna a veinte kilómetros de Zaragoza. Los técnicos militares todos son coincidentes en apreciar que era indispensable esperar la llegada de las Columnas que partían de Barcelona, para poder atacar frontalmente Zaragoza. Durruti, después de discutir en Bujaraloz con el coronel Villalba {oficial de confianza del C.C. de M.A. en Aragón) y otros jefes militares, pareció aceptar dicha teoría, mejorando sus posiciones entretanto con la conquista de Pina y Osera y entregándose a la vez a una
reestructuración de la Columna. Sin embargo, los más destacados militantes de Aragón, como José Alberola, juzgaron erróneo el que la Columna no se lanzara a
la conquista de Zaragoza, basándose en dos factores: primero, en la explotación del momento psicológico, que daba el hecho de la victoria de Barcelona y
Cataluña y, segundo, que el ataque no debía ser frontal, sino por Calatayud, por la izquierda de Zaragoza y por Tardienta a su derecha 90. Más tarde, cuando se evidenció ya imposible la conquista de Zaragoza, Durruti hubo de reconocer su error, que él lo justificó señalando el riesgo que entrañaba un ataque en el que podía quedar completamente diezmada la Columna y, con ello, el sacrificio estéril de los compañeros que la integraban.

En Barcelona el Comité Central de Milicias Antifascistas continuó la organización de columnas, saliendo la "Roja y Negra" {llamada también Columna "Sur-Ebro"), que llevaba como delegado general a Antonio Ortiz, obrero ebanista y miembro del grupo "Nosotros", y como asesor técnico al comandante Fernando Salavera Campos. La misión de esta Columna era ocupar la región situada al sur del río Ebro, y salió de Barcelona el 25 de julio con unos dos mil hombres y tres baterías de artillería.

El día 26 de julio salió la Columna "Del Barrio" (PSUC) 91, que llevaba al mencionado personaje como delegado y al comandante de infantería Sacanell como técnico militar. Su fuerza era de unos dos mil hombres también, y con tres baterías de artillería. La misión que se le encomendó por el Comité Central de Milicias Antifascistas fue la de ocupar la región comprendida entre la ciudad de Tardienta y sierra de Alcubierre, debiendo fijar su puesto de mando en Orañén, y rebasar con su acción Huesca por el sur y ocupar Zuera. Esta Columna tenía una característica especial, y era que contaba con un grupo extranjero compuesto por alemanes, exiliados antifascistas que habían acudido a la Olimpíada Popular que debía inaugurar sus juegos el 19 de julio. Ese grupo de alemanes tomaron el nombre de "Thaelmann", y eran dirigidos por Hans Beimler, conocido militante del Partido Comunista alemán. ..'

El día 25 de julio salió también una Columna del POUM, al mando de José Rovira, y con el asesor técnico el ex capitán italiano Russo. Su fuerza era de unos dos mil hombres, con la misma dotación artillera. Su posición quedó fijada al norte de la Columna "Del Barrio", con su puesto de mando en el pueblo de Leciñena.

Además de las columnas mencionadas se crearon otras de menor importancia. Una de ellas se organizó en el sector donde iba actuar Antonio Ortiz, compuesta por aragoneses evadidos de Zaragoza y mandada por Saturnino Carod, militante :le la CNT. Junto a este grupo se encontraba también otra partida que dirigía el anarquista Hilario Zamora, salida de Lérida. Estos dos grupos acabaron por unificarse con la Columna "Ortiz". Lo que también hicieron poco después los 600 soldados llegados de Tarragona, al mando del coronel Martínez Peñalver, al decidir éste su vuelta a Barcelona, por no entenderse según él, con el anarquista Ortiz.
Entretanto, llegaron también al sector de Huesca una pequeña Columna del POUM y la Columna " Ascaso", que llevaban como delegados a Oregorio Jover y a Domingo Ascaso, hermano de Francisco. Estas fuerzas, junto con la Columna de tres mil hombres que mandaba el coronel Villalba, con su puesto de mando en Barbastro, comenzaron el sitio de Huesca [92].

La Columna "Durruti", prácticamente paralizada, había avanzado ligeramente sus líneas hasta Pina y Osera, situando su cuartel general en una venta llamada Santa Lucía, en la carretera general de Zaragoza, en pleno corazón de Los Monegros, granero de Aragón. A primeros de agosto, la Columna "Durruti" ofrecía la siguiente organización:

Comité de Guerra. Durruti, Ricardo Rionda, Miguel Yoldi, Antonio Carreño y Luis Ruano. Unidad mayor, la Agrupación, compuesta de 5 Centurias de a cien hombres, repartidos en cuatro grupos de veinticinco. Cada una de estas unidades tenía a su frente un delegado nombrado por la base, y revocable a cada momento.
La responsabilidad representativa no confería privilegio ni jerarquía de mando.

Consejo Técnico-militar. Estaba constituido por los militares (oficiales) que había en la Columna. Su representante era el comandante Pérez Farras. y la misión de este consejo era asesorar al Comité de Guerra. No disponía de privilegio alguno ni jerarquía de mando.

Grupos Autónomos. El Grupo Internacional (franceses, alemanes, italianos, marroquíes, ingleses y americanos) , que llegó a contar con unos 400 hombres. Su delegado general, enlazando con el Comité de Guerra, era el capitán de artillería francés llamado Berthomieu, que morirá en septiembre en una acción de guerra.

Grupos Guerrilleros. Misión línea enemiga. Los formaban: "Los Hijos de la Noche", "La Banda Negra", "Los Dinamiteros", "Los Metalúrgicos" y otros.

Estrategia. Condicionada la acción de la Columna por la carencia de armamento y munición, estableció una línea defensiva frente a Zaragoza de unos 78 kilómetros, que iba.desde Velilla de Ebro hasta Monte Oscuro (Leciñena). Actúa como ofensiva, valiéndose de los grupos volantes guerrilleros que luchan por sorpresa y aseguran, con las posiciones tomadas al enemigo, rectificar progresivamente la línea defensiva de la Columna. A mediados de agosto contaba con unos seis mil hombres.

Material bélico. 16 ametralladoras (la mayoría de ellas tomadas al enemigo), 9 morteros y 12 piezas de artillería. Fusiles contaba con tres mil, lo que significaba que no podía poner en línea todos sus efectivos humanos.

Modo de vida. La Columna era la imagen de la sociedad sin clases por la cual se luchaba. y alrededor de ella fueron creándose Colectividades campesinas que abolieron el dinero, el asalariado y la propiedad privada. Los miembros de la Columna, que por falta de armas no podían estar en el frente, mientras esperaban su turno de trinchera colaboraban en las labores campesinas, combatiéndose de esa manera el parasitismo que engendra la vida de soldado.

Disciplina. La disciplina descansaba en el propio carácter del voluntariado: libremente consentida, apoyándose en la solidaridad de clase. Las órdenes se daban de compañero a compañero. La representación delegada no confería privilegio alguno. El principio era igual, de derechos y deberes. La coacción moral del medio social suplía el carácter punitivo de los códigos militares.

Acción Cultural. Secciones culturales que aseguraban la enseñanza en general. Una emisora que difundía textos y conferencias sobre diversas materias y radiaba llamamientos a los soldados que combatían en las filas franquistas. Un Boletín impreso sobre un camión con imprenta ambulante, llamado El Frente, informaba de la vida de la Columna y servía a la vez como buzón de ideas y de críticas.

Alrededor del Comité de Guerra se concentraron diversos servicios; tales como los administrativos, en los que trabajaban varias personas, entre ellas Emilienne Morin. Una panadería, que llegó a asegurar el pan de la columna, y que estuvo a cargo de los hermanos Subirats. Un parque de mecánica y automóviles, que tuvo como delegado a Antonio Roda. Un excelente servicio sanitario, con dos cirujanos, los doctores Santamaría y Fraile, asistido por un equipo de enfermeras, algunas de ellas llegadas del extranjero, solidarias de la revolución española.

La estructura u organización de la Columna fue surgiendo sobre la marcha, renunciando a aquello que no servía y reemplazándolo por otro modo que cumplía mejor la función. Fue un proceso experimental, comenzado ya el 22 de julio, cuando se dieron los primeros toques entre los voluntarios que acudían a los sindicatos. No se podía considerar obra de nadie, porque había sido una obra colectiva, en la que cada uno colaboraba con su iniciativa [93].

A continuación, transcribimos la división por sectores y grupos, con la nómina de sus respectivos delegados, que ocupaban los 78 kilómetros de frente de guerra; desde Velilla de Ebro hasta Alcubierre:

Primer sector. Delegado Ruano
1 Agrupación (cinco centurias). Delegado José Mira
2 Agrupación (cinco centurias). Delegado Liberto Roig
3 Agrupación (cinco centurias). Delegado José Esplugas

Segundo Sector. Delegado Miguel Yoldi
4 Agrupación (cinco centurias). Delegado José Gómez Talón
5 Agrupación (cinco centurias). Delegado José Tarín
6 Agrupación (cinco centurias). Delegado J. Silvestre

Tercer Sector. Delegado Mora
7 Agrupación (cinco centurias). Delegado Subirats
8 Agrupación (cinco centurias). Delegado Edo
9 Agrupación (cinco centurias). Delegado R. García

Grupo Intemacional. Delegado Louis Berthomieu
Composición: en cinco grupos de cincuenta. Total 250
Delegados: Ridel, Fortin, Charpenteir, Cottin y CarIes

Resumen
Delegado general de Centurias: José Esplugas

Agrupaciones: Miguel Yoldi
Sectores: Rionda (Rico)
Artillería: Capitán Botet
Tanques: (Blindados): Bonilla
Consejeros militares: Comandante Pérez Farras y Sargento. Manzana
Delegado General de la Columna: Buenaventura Durruti

Comité de Guerra: Miguel Yoldi, José Esplugas, Rionda, Ruano, Mora y Durruti
Responsable de Información Comité de Guerra: Francisco Carreño
Asesores Militares: Comandante Pérez Farras, Sargento de Artillería
Manzana, Capitanes de Artillería Botet y Carciller [94].

El profundo proceso revolucionario abierto en España atrajo hacia su tierra a infinidad de personas de las más variadas características: militantes, intelectuales, periodistas, políticos, historiadores, y, por supuesto, también a intrigantes y aventureros. La mayoría traía un cliché determinado, y bajo él deseaban apreciar los sucesos de la Península, por lo que sin conocer la historia de nuestro país ni las razones por las cuales se había producido aquella guerra, lo juzgaban todo con aires de suficiencia, observando a los españoles como bichos raros. A ese prejuicio se agregaba el hecho de que el anarquismo, que iba de capa caída en el mundo, se mantuviera lozano en España. Y, en consecuencia, como del anarquismo se tenía un falso concepto, no se podía aceptar que en España pudiera jugar un papel predominante en la vida del país como fuerza organizadora. Además, por una coincidencia histórica, en España se iba a replantear el debate que iniciaron, setenta años atrás, Carlos Marx y Miguel Bakunin. Era lógico que los seguidores de Carlos Marx se entregaran por sectarismo y siguiendo las órdenes de Stalin a denigrar cuanto no fuese obra de ellos, particularmente si los realizadores eran anarquistas. En el aspecto concreto del frente de Aragón, con relación a la organización de las milicias, los elementos de obediencia estalinista o trotskista intentaron imprimir un carácter castrense a sus fuerzas milicianas, pero hubieron de renunciar ante la oposición de los propios milicianos, aunque éstos no fueran voluntarios. El POUM intentó codificar la vida de las milicias bajo reglamento castrense, y hubo de renunciar [95]. Aragón, con sus cuatrocientas colectividades agrícolas y los dieciséis mil combatientes de la CNT -FAI, había cambiado la fisonomía de su territorio en lo tocante a las relaciones sociales, y ya era imposible volver atrás.

La estructura "militar" de las milicias no satisfacía a los visitantes extranjeros, que la juzgaban ineficaz y condenada al fracaso. Koltsov, corresponsal ruso del diario bolchevique Pravda de Moscú, que visitó el frente de Aragón a mediados de agosto, se burlará de este sistema de milicias proletarias de la misma manera que sus colegas burgueses. No obstante, escritores y otros hombres mejor preparados para la comprensión de los problemas que presentaba la Revolución, rindieron homenaje a esas fuerzas revolucionarias que habían hecho retroceder a las fuerzas armadas insurrectas.

Entre estos últimos testimonios el más significativo de todos es el de George Orwell, combatiendo en Aragón, y no precisamente entre las fuerzas anarquistas:

"Los periodistas que se burlaban del sistema de las milicias pocas veces recordaban que éstas tuvieron que contener al enemigo mientras el Ejército Popular se adiestraba en la retaguardia. Y el mero hecho de que las milicias hayan permanecido en el frente constituye un tributo a la fuerza de la disciplina revolucionaria, pues, hasta junio de 1937, lo único que las retuvo allí fue la lealtad de clase".
Orwell podía incluso ser más concreto, preguntando a esos periodistas: ¿Qué hubiera sucedido si esos milicianos, cuando se produjo la sublevación militar, en vez de salir hacia Aragón se hubieran metido en un cuartel para aprender la "instrucción" militar y marcar el paso? No hay que ser un lince para saber que, licenciado el Ejército por la República el 20 de julio, y pasadas las tres cuartas partes de los oficiales del mismo al bando enemigo, los rebeldes se hubieran adueñado de España en 24 horas, porque no existía un Ejército para impedírselo. Fueron esas milicias las que pararon, como pudieron, el avance de los sublevados. Cuando después de un año de lucha se contaba ya con un medio Ejército, infiltrado de estalinistas, fue, como escribe Orwell, el momento de atacar no a las milicias, sino a las bases sobre las cuales descansaban esas milicias.
"Más tarde se puso de moda criticar a las milicias y sostener que los fallos debidos a la falta de armamento y de adiestramiento eran el resultado del sistema igualitario... En la práctica, el estilo revolucionario de la disciplina merece más confianza... En un Ejército compuesto por obreros, la disciplina tiene que ser voluntaria... En las milicias, los abusos que son inherentes al Ejército no se hubieran tolerado un solo momento... Los castigos militares existían, pero eran aplicados en casos muy graves... La disciplina revolucionaria depende de la conciencia política, de una comprensión de por qué deben obedecerse las órdenes; necesita tiempo para formarse, pero también se necesita tiempo para convertir a un hombre en un autómata dentro de un cuartel. Dentro de las milicias se intentó crear una especie de modelo provisto de la sociedad sin clases..." [96].
En los primeros días de agosto, aunque no puede hablarse de inactividad, la actividad que se llevaba a cabo no satisfacía a Durruti. El no era hombre de estar sentado, ni tampoco partidario de pasar su tiempo en inocuas conversaciones, que son las que se desarrollan generalmente cuando se espera algo que no llega. Iba de un lado para otro, visitando los puestos avanzados e interesándose por todos los detalles que pudieran informarle del movimiento del enemigo. El amanecer era el momento más importante en la vida de Durruti, porque era a esa hora cuando llegaban los compañeros que habían salido en misión especial al campo enemigo
o ala ciudad de Zaragoza; los informes que traían eran aprovechados para mejor reforzar las líneas defensivas de la Columna, y cuando eran de orden general, se retransmitían al Comité Central de Milicias Antifascistas [97].

Los golpes de mano en campo enemigo daban también sus frutos: bien fuera realizando prisioneros, haciendo saltar con dinamita posiciones enemigas o agenciándose armas o munición que comenzaba ya a escasear de manera alarmante. Pero todo esto era insuficiente para dejar satisfecho a Durruti. y fue entonces cuando fijó su atención en las colectividades campesinas que iban brotando por todo el Aragón liberado con una espontaneidad asombrosa. Las relaciones que se habían establecido entre las colectividades en el sector que ocupaba la Columna y la Columna eran sumamente fraternales [98]. Los campesinos visitaban la Columna, bien fuera para traer víveres o para pedir a Durruti que visitara la colectividad y les diera su opinión de cómo marchaban allí las cosas. Durruti, generalmente, accedía de buen grado, y si no podía enviaba a Carreño u otro compañero, de los tantos que había en la Columna, que pudieran dar su opinión sobre la marcha de la Comunidad visitada.

En el curso de las visitas que efectuó Durruti a las diversas comunidades, valoró la importancia que dicha obra colectivista podía tener para la expansión revolucionaria, y también estimó los peligros a que esa expansión colectivista estaba expuesta si no llegaba a constituir una fuerza unida. y sugirió a los campesinos que crearan una federación que comprendiera todas las colectividades formadas en Aragón. Esa federación -les dijo- no sólo os dará una fuerza organizativa, sino que os permitirá también elaborar planes de conjunto que puedan poner en marcha una economía socialista libertaria. Eso era, según Durruti, tanto más urgente por cuanto había, por parte de los elementos que constituían algunas columnas estalinistas, un propósito deliberado de hacer la vida imposible a los colectivistas. Con la federación, pensaba Durruti, se crearán condiciones nuevas en las que la solidaridad entre los campesinos será la mejor arma de defensa contra los enemigos del colectivismo.

A la vuelta de una de esas visitas a las colectividades, propuso al Comité de Guerra que se diera a conocer a los milicianos la obra que se estaba realizando, y que en vez de permanecer ociosos colaborasen con los campesinos en esa época de la cosecha del trigo. Además, los que estuvieran mejor informados, podrían discutir con los campesinos sobre la sociedad libertaria y sus organismos económicos. Se recogieron varias iniciativas que se pasaron, en forma de volante, para su discusión en las centurias, a fin de que todo el mundo tomara conciencia de la obra que estaba naciendo en Aragón. Los resultados de esa iniciativa fueron altamente positivos. Grupos de jóvenes libertarios fueron los primeros en presentarse como voluntarios para llenar el papel de combatientes-productores. y ése fue el comienzo de lo que en breve sería la Federación de Colectividades Aragonesas, del Consejo de Defensa de Aragón.

Pero no todo era idílico. La guerra existía en su aspecto brutal, y Durruti era el primero que más conciencia tenía de ello, porque el modo de vida que la guerra impone termina por degradar hasta al más revolucionario.

"El fin del hombre no es acechar y matar, sino ¡vivir!, ¡vivir!...", prorrumpía a veces Durruti, mientras daba grandes pasos por la sala en que se había instalado el Comité de Guerra. "Si esta situación se prolonga, terminará con la revolución, porque el hombre que salga de ella tendrá más de bestia que de humano...
Tenemos que darnos prisa, mucha prisa, para terminar cuanto antes" [99].

Estas reflexiones hacían nacer en Durruti una impaciencia devoradora. Muchas noches, sin poder alcanzar el sueño, abandonaba el jergón donde dormía y "se iba hasta los puestos de vanguardia, pasando junto a los centinelas horas enteras contemplando fijamente las luces de Zaragoza. Muchas veces el día le sorprendía en aquella actitud" [100].

A estas preocupaciones venían a agregarse otras que se derivaban de su función de delegado de Columna. Escuchar quejas de campesinos, que se lamentaban por el comportamiento de algunos hombres de su Columna en el pueblo. En general eran cosas mínimas, pero era el signo evidente de los vicios que provoca la guerra en el soldado, aunque sea miliciano, Cuando esto ocurría, trataba de llamar la atención del interesado ante la mayor cantidad posible de gente como medio de hacer reflexionar a la colectividad. ..'

Pero a veces no bastaba la simple reprimenda. Un día encontró a un delegado de Centuria lejos de su sector. y preguntado qué hacía allí, le respondió que cinco hombres de su centuria habían abandonado la guardia y que les buscaba. Al fin se les encontró en un pueblo vecino, entretenidos en beber vino. Durruti se dirigió a ellos:

"¿Os dais cuenta de la gravedad del acto que habéis cometido? ¿No habéis pensado que los fascistas hubieran podido pasar por el puesto que habéis abandonado, y realizar una masacre entre los compañeros que os han confiado su seguridad? ¡Vosotros no sois dignos de pertenecer ni a la Columna ni a la CNT! ¡Dadme vuestros carnets! "
Los interpelados echaron mano a sus bolsillos y le dieron sus carnets, Aquello era lo último que de Durruti podía esperarse:
"-¡Vosotros no sois cenetistas, ni obreros; sois mierda, nada más que mierda! ¡Causáis baja en la Columna! ¡Iros a vuestra casa!"
Lejos de sentirse conmovidos, más bien parecían satisfechos y esa actitud exasperó aún más a Durruti:
"-¿Sabéis que las ropas que lleváis pertenecen al pueblo? Quitaos los pantalones".
Y en calzoncillos fueron conducidos a Barcelona [101].

Durruti tenía la facultad de pasar de la irritación extrema a la calma más perfecta, debido a que no era una naturaleza mezquina. Llegado al Comité de Guerra, le dijo a Mora que llamara a Barcelona por teléfono porque deseaba hablar con Ricardo Sanz:

"-Ricardo, ¿estás enterado de que hay en Sabadell un partidillo político que tiene en su local ocho ametralladoras escondidas? Te doy 48 horas de tiempo para que me sean enviadas esas ametralladoras... Escucha, envíame también con ellas tres agrónomos" [102].
Y colgó el teléfono, ante la extrañeza de Mora y, seguramente, aún más de la de Ricardo Sanz, que no podía compaginar eso de ametralladoras con agrónomos.

Aquel día Durruti había visitado varias colectividades, y en todas se lamentaban de no disponer de personal técnico. Algunas de ellas pedían agrónomos y otro personal técnico que pudiera orientarles sobre ensayos agrícolas que querían hacer sobre nuevos cultivos; y otras, en fin, se quejaban de que los militantes de mayor capacidad habían abandonado la colectividad para enrolarse en la Columna. Durruti tomó el nombre de los militantes reclamados que se habían inscrito en su Columna. Y los mandó llamar al Comité de Guerra. Cuando los tuvo presentes, les dijo:

"-Vuestros servicios no son necesarios en la Columna".
Y viendo el efecto que habían causado sus palabras en aquellos campesinos cambió de tono y les dijo sonriendo:
"-No, no se trata de eso que vosotros pensáis. Yo sé que os batís bien. Que sois valientes y generosos, pero los compañeros de vuestros pueblos os reclaman, os necesitan para poder llevar adelante la obra que habéis comenzado... ¿Qué quedará, después de la guerra, de los tiros que pegamos? La obra que estáis realizando en vuestros pueblos es más importante que el hecho de matar fascistas, porque lo que vosotros matáis con esa obra es el sistema burgués. y lo que seamos capaces de crear en ese sentido será sólo lo único que registrará la historia" [103].
Notas

83. Los Paules eran dos hennanos. El mayor se llamaba Cosme, y el menor se popularizó en la época por sus crónicas del frente firmadas con el pseudónimo "El Bandido". Ambos hermanos salieron con la Columna "Durruti" de Barcelona. En varios artículos publicados en noviembre de 1964 en Espoir (CNT), de Toulouse (Francia), dan infornación sóbre la constitución de la Columna y sus primeros pasos. Seguimos también los testimonios de Francisco Subirats y Liberto Ros. Para "los internacionales", en la Columna puede verse también a Simone Weil en Ecrits historiques et politiques, la cual fue voluntaria en la Columna "Durruti", en el mes de agosto de 1936.
84. Martínez Bande, en su libro que citamos sobre la invasión de Aragón, escribe lo siguiente: "En las primeras horas del día 24 de julio las fuerzas de Durruti arrollan a los defensores del puente, y en un avance decidido e incontenible penetran en el pueblo, protegidos por el fuego de la aviación y varios vehículos blindados. La lucha en las calles de Caspe es durísima, y en ella muere el capitán Negrete, así como su segundo, el teniente de la Guardia Civil don Francisco Castro (...)" Según el mismo autor, las fuerzas nacionales allí concentradas se elevaban a 40 guardias civiles, auxiliados por 200 paisanos con armamento que Negrete había traído de Zaragoza. En el relato de Martínez Bande hay error de fechas. La Columna "Durruti" salió de Barcelona hacia el mediodía del 24 de julio, y marchando muy aprisa llegaría al amanecer del 25. Los defensores de Caspe se rindieron, pues, a media mañana del 25. De todo esto entresacamos que los que lucharon el 24 de julio fueron un pequeño grupo de milicianos entre ellos Francisco Subirats, que fue el que afrontó el ataque a Caspe. Al enterarse de la llegada de la Columna "Durruti", la previnieron y actuó, liquidando Caspe en dos o tres horas, "a media mañana del 25". Sobre la presencia de los aviones, ninguno de los que estuvo allí recuerda las avionetas republicanas. y con respecto a los blindados, fueron los camiones con ligeras planchas que se fabricaron entre el 22 de julio al 24 por la mañana. El verdadero blindado -y llegó mucho más tarde a la Columna- fue el célebre "King Kong", que conducirá Antonio Bonilla.
85. Le Libertaire, 7 de julio de 1938. Artículo de Emilienne Morin, "Souvenirs: l'enfantement d'une révolution".
86. Liberto Ros, comunicación al autor.
87. Con la ayuda de dos testimonios presentes, Liberto Ros y Pablo Ruiz, hemos podido reconstruir el discurso de Durruti. Ambos testimonios confiesan que "quedaron profundamente impresionados" por las palabras de Durruti: " Aquello no era un discurso de propaganda, sino una lección de combate revolucionario".
89. Vicente Guamer, op. cit. Recordemos que Guarner era ya consejero técnico del Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña en Barcelona.
90. José Mira, en op. cit., escribe que se dijo que "convenía, antes de proseguir más adelante, esperar que la Columna "Sur-Ebro" conquistara Quinto y Belchite, para situarse al lado de la Columna "Durruti" en la ribera del Ebro". Guarner nos aclara que la orden de no proseguir el avance provino del Comité Central de Milicias Antifascistas. Según José Alberola, destacado militante de Aragón, que será consejero de cultura en el Consejo de Defensa de esa región, "fue un grave error el establecer el frente en plena planicie y fuera de los muros de Huesca". Piensa que "hubiera tenido que explotarse la victoria sobre Barcelona, y caer en torrente sobre Zaragoza". y él cree que "Zaragoza no hubiera resistido a ese alud". (CNT, 16 de junio de 1961, Toulouse, Francia). Felipe Alaiz (artículo recogido en L'Espagne indomptable, agosto de 1939, París) juzga como un éxito muy importante de la Columna "Durruti" el haberse situado de un solo golpe en Bujaraloz, porque del Segre al Ebro se extiende la comarca de Los Monegros, siendo la mayor parte de sus tierras consagradas al cultivo del trigo. Entre el Ebro y el Segre corre también el Cinca, en cuyas riberas se producen, además de trigo, otros productos de primera calidad. Precisamente, el triunfo del colectivismo aragonés se basó en la riqueza de esas tierras y, en consecuencia, para Alaiz fue la más importante de las batallas de la Columna "Durruti", o sea, el colectivismo agrario.
91. Se hace dificil precisar cuándo llegó la Columna al frente. Martínez Bande escribe: "Había salido de Barcelona, marchando a Lérida, conforme sabemos, pero en esta última ciudad quedó varios días, quizá merodeando por sus alrededores, consiguiendo que se le unieran algunos restos de unidades regulares del Regimiento allí ubicado, y talo cual jefe profesional, más grupos de difícil clasificación y bastantes extranjeros".
92. La Columna " Ascaso", lo mismo que había hecho la "Durruti", no se paró en Lérida sino que siguió hasta Barbastro, donde se encontró con el coronel Villalba y el teniente coronel González Morales, jefes de los restos del Regimiento de Barbastro que se habían mantenido fieles a la República. Ni Villalba ni González Morales hicieron gran cosa para establecer un frente, y sus fuerzas fueron absorbidas por la Columna "Ascaso", quedando ambos militares como asesores técnicos de la misma. Inmediatamente comenzaron las operaciones de cerco a Huesca, tomándose Siétamo y perdiéndose luego de nuevo. A las fuerzas de Huesca, en el sector de la Columna, vinieron a agregarse la agrupación internacional de los hermanos Roselli, "Giustizia e Libertá", que formaron con los italianos anarquistas que animaban Camilo Berneri y Fausco Falschi, un conjunto armonioso. También, entre los internacionales de origen marxista se encontró la Centuria que conducía Hans Beimler. En este sector la lucha fue intensa y jamás se comprendió cómo no se pudo tomar Huesca. y quizá la razón residiera en la actitud de Villalba, muy criticado tanto por las fuerzas anarcosindicalistas como por las del POUM, y únicamente defendido por el PSUC. "Barbastro es un nido de intrigas", se dirá en la Conferencia Militar del mes de octubre en Sariñena, a la cual asistieron Villalba, los jefes de Columna, el teniente coronel Díaz Sandino y García Oliver, como responsable del Departamento de Guerra.
93. Para esta descripción de la Columna nos hemos valido del libro citado de José Mira, de un artículo histórico de la Columna, publicado en la revista Umbral, de noviembre de 1938, del libro citado de Ricardo Sanz, y de testimonios de José Esplugas, que fue delegado de Centurias; de Ricardo Rionda, miembro del Comité de Guerra, y de un centenar de respuestas a una encuesta entre los antiguos componentes de la Columna.
94. Esta descripción corresponde al 15 de agosto de 1936, cuando la Columna contaba ya con 4.500 combatientes, repartidos en 45 Centurias, reunidas en 9 Agrupaciones. El Cuartel General estaba a dos kilómetros de Bujaraloz, en la Venta Monzona, hoy Santa Lucía. Para la reconstrucción de la Columna nos hemos valido de los anteriores testimonios.
95. En la cuarta página del número 1 de La Revolution Espagnole, Boletín de Información del POUM en lengua francesa, aparece un reglamento interno para las milicias del POUM, dado en Grañen el 2 de agosto. y "estas instrucciones -se escribe- de la Columna del POUM, han sido aprobadas por unanimidad por las milicias del POUM del frente de Huesca: Art. II. Quien se indiscipline o incite a los otros camaradas a cometer actos de desobediencia al mando militar, incurre en la más grave responsabilidad, y será juzgado según su acto, sufriendo el castigo apropiado a la falta cometida; Art. III. Son rigurosamente prohibidas las querellas o discusiones entre milicianos, porque esos actos reprensibles conducirían a la disgregación de nuestras fuerzas y al reforzamiento del enemigo; Art. IV. Quien, habiéndose enrolado en las milicias, desertara, tanto en el frente o en la retaguardia, será juzgado con la más grave severidad por el Comité Militar y cuatro camaradas nombrados por los milicianos. Las sentencias dictadas por este tribunal popular serán ejecutadas sin remisión; Art. VI. Quien, pertenezca o no a las milicias, se dedique a actos de pillaje, al robo, o cometa cualquier acto análogo, será pasado por las armas sin formación de causa; VII. La acción en la lucha está centralizada bajo todas sus formas, y nadie podrá tomar ninguna decisión sin previa autorización del Comité Militar; Art. VIII. Las presentes instrucciones de esta ordenanza serán ejecutadas sobre el terreno, y si alguna reclamación u observación se cree necesaria, ella deberá ser formulada de la manera siguiente: Las
reclamaciones, iniciativas u observaciones se retransmitirán al jefe de grupo y éste a su jefe de compañía, los cuales la harán saber al Comité Militar". Este reglamento de tipo castrense, si seguimos a Oeorge Orwell, no solamente no existía cuando él llegó a la Columna del POUM, sino que los milicianos no lo hubieran soportado. Eso indica que los jefes de Columna marxistas hubieron de adaptarse a las relaciones sociales que se habían establecido en las columnas de la CNT.
96. George Orwell, Cataluña 1937 [Edición en castellano de Ed. Proyección, Buenos Aires, 1963].
97. Vicent Guarner, op. cit.
98. Cécile Pierrot, periodista francesa, escribe en Plues Loin, de París, en septiembre de 1936, sobre el frente de Aragón, y especialmente de la zona en que se encuentra la Columna "Durruti", en donde se "ha socializado la tierra": "Hay un Comité de Guerra que dirige la columna de milicianos. Hay Comités Populares elegidos en los pueblos. No me quedó el tiempo suficiente para verlos funcionar. Pero lo que vi es que campesinos y milicianos se confunden (...). Todos están convencidos de que ellos hacen en este momento la revolución más completa y más importante de la historia...
99, Estas anécdotas fueron comunicadas al autor por milicianas o milicianos de la Columna, tales como Teresa Margalef o Francisco Subirats,
100, Idem,
101, Testimonio de diversos miembros de la Columna. llya Ehrenburg, en La Nuit Tomba, Ed, Gallimard, Paris 1968, hace también referencia a este hecho.
102. Ricardo Sanz, Durruti, Ed. El Frente, Toulouse, 1946.
103. Comunicado al autor por un militante de la CNT del pueblo de Valderrobres (Aragón).