Habrá
un día
en que todos
al levantar
la vista
veremos una
tierra
que ponga
libertad.
Hermano, aquí
mi mano
será
tuya mi frente
y tu gesto
de siempre
caerá
sin levantar
huracanes
de miedo
ante la libertad.
Haremos el
camino
en un mismo
trazado
uniendo nuestros
hombros
para así
levantar
a aquellos
que cayeron
gritando libertad.
Sonaran las
campanas
desde los
campaneros
y los campos
desiertos
volverán
a ganar
unas espigas
altas
dispuestas
para el pan.
Para un pan
que en los siglos
nunca fue
repartido
entre todos
aquellos
que hicieron
lo posible
por la empujar
la historia
hacia la libertad.
También
será posible
que esa hermosa
mañana
ni tú,
ni yo ni el otro
la lleguemos
a ver,
pero habrá
que forzarla
para que pueda
ser.
Que sea como
un viento
que arranque
los matojos
surgiendo
la verdad
y limpie los
caminos
de siglos
de destrozos
contra la
libertad.