Hijo del pueblo,
te oprimen cadenas
y esa injusticia
no puede seguir,
si tu existencia
es un mundo de penas
antes que
esclavo prefiero morir.
Esos burgueses,
asaz egoistas,
que así
desprecian la Humanidad,
serán
barridos por los anarquistas
al fuerte
grito de libertad.
¡Ah!
Rojo pendón,
no más
sufrir,
la explotación
ha de sucumbir.
Levántate,
pueblo leal,
al grito de
revolución social.
Vindicación
no hay que
pedir;
sólo
la unión
podrá
exigir.
Nuestros paves
no romperás.
Torpe burgués.
¡Atrás!
¡Atrás!
Los corazones
obreros que laten
por nuestra
causa, felices serán.
si entusiasmados
y unidos combaten,
de la victoria,
la palma obtendrán.
Los proletarios
a la burguesía
han de tratarla
con altivez,
y combartirla
también a porfía
por su malvada
estupides.
¡Ah! Rojo pendón, etc...