Grato auditorio
que escuchas
al payador
anarquista,
no hagas a
un lado la vista
con cierta
expresión de horror,
que si al
decirte quién somos
vuelve a tu
faz la alegría,
en nombre
de la Anarquía
te saludo
con amor.
Somos los que
defendemos
un ideal de
justicia
que no encierra
en sí codicia
ni egoismo
no ambiciones
el ideal tan
cantado
por los Reclus
y los Grave,
los Salvochea
y los Faure,
los Kropotkin
y Proudhon.
Somos los que
propagamos
la libertad
verdadera
detestamos
las fronteras
porque indican
opresión,
y por eso
procuramos
que toda la
masa obrera
no reconozca
fronteras
y viva en
completa unión.
Somos lo que
combatimos
las mentiras
patrioteras,
que provocan
la desgracia
de toda la
humanidad,
porque son
la ruina entera
son las que
engendran la guerra
sembrando
en toda la tierra
la miseria
y la orfandad.
Somos los que
aborrecemos
a todos lo
militares,
por ser todos
criminales
defensores
del burgués,
porque asesinan
al pueblo
sin fijarse
de antemano
que asesinan
a sus hermanos,
padres e hijos,
tal vez.
Somos los que
despreciamos
las religiones
farsantes,
por ser ellas
las causantes
de la ignorancia
mundial,
sus ministros
son ladrones,
sus dioses
una mentira,
y todos comen
de arriba
en nombre
de su moral.
Somos los que
procuramos
la destrucción
del dinero,
por ser éste
el que al obrero
le prive de
bienesta,
porque cayendo
el dinero,
caerá
la burguesía,
y reinará
la armonía,
la paz y libertad.
Somos los que
protestamos
contras las
autoridades,
por ser de
la libertades
el semipterno
panteón,
y nosotros,
defensores
de una ideal
tan sublime,
que todo aquello
que oprime
buscamos la
destrucción.
Somos, en fin,
la vanguardia
del gran ejercito
obrero,
que se despierta
altanero
del sueño
que adormeció,
que, despreciando
gobierno,
capital y
religiones,
alza por fin
sus pendones
por su reivindicación.