CAUSAS

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Los problemas económicos y la proximidad empujan hacia España a miles de inmigrantes cada año Marroquíes y ecuatorianos son dos de las nacionalidades con mayor presencia en la población española Los motivos que empujan a viajar a España a decenas de miles de extranjeros cada año no difieren en exceso de los que llevaron a otros tantos españoles a dejar el país a partir de la década de los 50, ni de cualquiera de los que impulsan la mayoría de las corrientes migratorias que han atravesado el mundo a lo largo de la historia. En la actualidad y en lo que a España se refiere como destino, las causas políticas o bélicas han perdido peso cediendo su lugar a las motivaciones económicas, particularmente en países afectados por crisis, tanto pasajeras como endémicas. En el caso de marroquíes y ecuatorianos, los colectivos de extranjeros que más se han incrementado en los últimos meses en territorio español, los problemas socioeconómicos del país de origen convergen con la proximidad del destino (en un caso geográfica; en el otro, cultural y lingüística). De acuerdo con el último estudio del Eurostat (la agencia estadística de la Comisión Europea) sobre las motivaciones que llevan a la población emigrante a desplazarse, el colectivo magrebí comparte además la creencia de que la llegada a España (incluso de forma clandestina) es mucho más fácil que en otros casos. De forma paralela, la etapa de bonanza económica que España ha protagonizado junto a otros países europeos ha calado poderosamente en las motivaciones de la población inmigrante que deja su lugar de origen en busca de un trabajo. La mayoría de los extranjeros llegados al país se ha dirigido a las comunidades con más necesidad de mano de obra, especialmente en los sectores agrícola y de la construcción. Muchos de ellos ya han trabajado antes de decidir viajar a otro país, lo que lleva a interpretar que no sólo el desempleo es una razón que mueva a emigrar, sino las pocas perspectivas y la extensión de la "cultura del emigrante", que impulsa a los jóvenes a pensar directamente en salir del país. Migración individual Según el estudio promovido por el Eurostat, un considerable porcentaje de los emigrantes que llegan a la UE procedentes de terceros países es de sexo masculino. Asimismo, la estadística revela que el modelo más extendido de inmigración es el individual: hombres solos en busca de trabajo o formación que con el paso del tiempo intentan la reagrupación familiar. Las restricciones legales que los países de destino oponen a la entrada masiva de inmigrantes tienden a suavizarse cuando la llegada se asocia a la reunificación de la familia, lo que hace de esta vía una de las más utilizadas para lograr la residencia legal en Europa. En general, las causas que los hombres inmigrantes aducen para explicar la salida de su país de origen son mayoritariamente de carácter económico. En un lugar muy secundario quedan los motivos educativos. Las mujeres, en sintonía con la tendencia a una segunda fase de reunificación tras la partida de uno o varios miembros masculinos de la unidad familiar, suelen alegar los vínculos parentales a la hora de justificar el cambio de residencia. Lazos coloniales Los vínculos culturales y lingüísticos derivados de la colonización europea en otros continentes representan un poderoso factor de atracción especialmente perceptible en países como Francia o el Reino Unido, antiguas metrópolis que han acogido grandes flujos de inmigrantes procedentes de África e India respectivamente. En España, dicho fenómeno no es por el momento tan perceptible. Contrariamente a lo que sucede en Europa, la mayoría de los extranjeros residente en España procede de la UE (cuatro de cada 10), mientras los nacionales de países del Magreb son dos de cada 10; uno de cada diez ha llegado procedente de Suramérica. Ecuador compone, junto a Colombia y Argentina, el grupo de países hispanohablantes que más presencia tienen en la antigua metrópoli. Los lazos coloniales siguen representando un poderoso factor de atracción, una circunstancia especialmente reseñable en países como Francia o el Reino Unido. El retorno, un deseo aplazado En lo que respecta a los inmigrantes instalados en España, las opciones de volver al país de origen o de quedarse son igual de populares entre los inmigrantes, mientras que casi ninguno tiene la intención de emigrar a un tercer país. Un 30% de los inmigrantes que residen en España tienen la intención de volver, excepto en el caso de los marroquíes, donde sólo un 15% piensa regresar a Marruecos. En ningún caso, los planes de regreso se plantean antes de los dos primeros años; al igual que para emigrar, las principales razones del retorno son de carácter económico y familiar. |