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EVOLUCIÓN

España, un país de emigrantes convertido en destino Pese a que la llegada de extranjeros ha crecido en los últimos años, por cada inmigrante que vive en España hay dos españoles residiendo en el extranjero .

Las circunstancias que en los últimos años han convertido a España en lugar de destino para decenas de miles de inmigrantes son consecuencia de una etapa de prosperidad imposible hace sólo unas décadas, cuando eran otros los países que ofrecían oportunidades de trabajo a los extranjeros.

Grandes contingentes de españoles dejaron entonces sus lugares de residencia para probar suerte en otros países; allí siguen residiendo en la actualidad dos millones de ellos, más del doble de los 940.000 extranjeros contabilizados en España tras el último proceso de regularización. Los distintos éxodos de españoles han tenido lugar durante los siglos XIX y XX en varias fases y con destino a diferentes países de Latinoamérica y Europa, principalmente Bélgica, Francia, Alemania y Reino Unido. Una de estas corrientes, la que con motivo de la vendimia llevaba hasta el sur de Francia a miles de jornaleros españoles, se ha mantenido hasta fechas recientes.

Otra corriente fue la protagonizada a finales del siglo XIX por más de 150.000 emigrantes procedentes de Andalucía y Levante con destino a distintos países del Magreb. Exactamente el mismo camino que hoy recorren a la inversa decenas de miles de magrebíes y subsaharianos. Tal fue el contingente de españoles que llegó al Magreb, sobre todo a la zona de Orán, que se llegó a hablar de una colonización hispana del país. Sólo en el año 1892 se contabilizaron en esta ciudad más de 13.000 entradas procedentes del sureste español. Décadas después, en los cincuenta, la reconstrucción posterior a la Segunda Guerra Mundial propició la llegada masiva de inmigrantes a los grandes países del Viejo Continente.

La apertura de las fronteras en Europa ocasionó un ir y venir de extranjeros que partieron con la intención de regresar a sus países de origen. En esta época las causas económicas y políticas (el exilio forzado por la dictadura) llevaron a más de tres millones de personas a dejar España. Desde 1960, los movimientos migratorios unidos al proceso de industrialización alteraron sustancialmente la geografía humana de España. Las zonas rurales comenzaron a despoblarse en beneficio de las urbanas, un fenómeno que ha perdurado en diferentes grados hasta los años 90. Cambio de tendencia A partir de los 80, la Península se convirtió en receptora de inmigrantes con todos los cambios sociales y demográficos que ello ha implicado.

La entrada de España en la Unión Europea y la posterior adhesión al acuerdo de Schengen (1994), regulador de la libre circulación de personas en la UE ha propiciado la entrada de personas procedentes del continente europeo. En los últimos diez años, Andalucía ha recibido población en lugar de despedirla, como sucedía entre los años 50 y 70. La mayoría de aquellos inmigrantes ha echado raíces en sus países de destino y pocos han regresado a su país natal. En la actualidad, Argentina, Francia y Alemania siguen albergando grandes colonias de españoles que emigraron en los años 50 y 60. En cualquiera de estos países, la cifra de personas de procedencia española es muy superior a la de electores de muchas de las circunscripciones de nuestro país.