1. La crisis actual de la Argentina es una crisis absoluta en que se
desploman los fundamentos mismos de nuestra identidad como Nación y
donde el extendido desarraigo agrega una generalizada desolación en
la población. Estamos pensando y operando como grupo, conscientes de
vivir en una situación de catástrofe social y cultural de
consecuencias imprevisibles. Además y como si fuese un maleficio,
advertimos que el común de los argentinos continúa viéndose a sí
mismos como habitantes del país de las vacas y las mieses. Y por lo
tanto deducen que el problema es de inequidad y de falta de distribución.
Las causas reales del desastre permanecen a salvo en la penumbra de la
invisibilidad social.
2.
El modelo rural que se nos impuso es sencillamente de exportación de
"commodities", de concentración de tierras y de exclusión
de poblaciones. 20 millones de hectáreas de las mejores tierras agrícolas
están hoy en manos de no más de 2.000 empresas. En los años 90 se
produjo la mayor transferencia de campos de toda la historia del país,
siendo reemplazada la vieja oligarquía vacuna por una nueva clase
empresarial oligopólica y prebendaria. En los inicios de esa década
alguien del equipo económico emitió una profecía autocumplida, la
desaparición de la mayor parte de los pequeños productores.
Actualmente registramos una cifra de alrededor de 300 mil productores
expulsados y más de 13 millones de hectáreas embargadas por deudas
hipotecarias impagables. A esta situación de catástrofe social
agropecuaria deberíamos sumar la emigración masiva de los obreros
rurales. Solo en el Chaco cada máquina reemplazó a 500 braseros. Los
pooles de siembra que concentraron tierras convirtieron a los
productores en rentistas de sus propios campos. Los nuevos paquetes
tecnológicos constituidos por los sistemas de siembra directa con
enorme maquinaria importada, los herbicidas de Monsanto y las sojas
transgénicas RR (*1)
no demoraron en modificar el paisaje instalando una agricultura sin
agricultores. La extendida telaraña de contratistas de maquinaria y
de repuestería rural, así como las distribuidoras locales de insumos
y toda la vida cultural y social que acompañaba a la pequeña
agroindustria desaparecieron dejando inmensos territorios vacíos.
3.
Nuestro país pareciera ser un laboratorio donde se experimenta la
extinción de la vida rural. Se registran actualmente más de 500
pueblos abandonados o en vías de desaparición. Posiblemente, la
mayor proporción en el mundo de este fenómeno de emigración hacia
los cinturones de pobreza urbana. Los efectos de esta pérdida
progresiva de la cultura y del arraigo, tienen efectos directos sobre
la vida política y social del resto de la Argentina y se refleja en
un debilitamiento progresivo de la vida ciudadana que con un esfuerzo
enorme tratan de remontar las movilizaciones populares a partir del 19
y 20 de diciembre.
4.
En verdad estamos ocupados por las transnacionales de las semillas.
Cargill, Nidera y Monsanto nos convirtieron en un país inviable,
productor de sojas transgénicas y exportador de forrajes. Producimos
lo que a todos le sobra y lo que cada vez vale menos. Y cuanto más
producimos más pobres somos y menos población queda en el campo. La
apropiación sistemática de los patrimonios genéticos nos ha
transformado en dependientes de las semillas transnacionales que nos
obligan a tributar a quienes hacen una industria de patentar la vida.
Mientras tanto nuestros propios bancos de germoplasma están sujetos a
las políticas biotecnológicas.
5.
En el año anterior intensas lluvias produjeron la prolongada inundación
de más de 5 millones de hectáreas sólo en la provincia de Buenos
Aires. En general se manipuló a la opinión pública para enfrentar
las consecuencias de la emergencia y los modos de paliarla, pero se
evitó cuidadosamente analizar las causas. Nosotros creemos que las
inundaciones fueron el resultado de un modelo agrícola extractivo,
casi minero, que expandió la frontera agropecuaria sojera a zonas de
bosque nativo y que saturó los suelos de glifosato poniendo en serios
riesgos su vida microbiana. De hecho las estadísticas demuestran que
sobre poco más de 10 millones de hectáreas de cultivos transgénicos
se están aplicando cerca de 80 millones de litros de herbicidas
anuales. En algunos lugares se ha experimentado la práctica
desaparición de las Azotobacter (*2)
del suelo y la acumulación de los barbechos que al no ser procesada
su celulosa tienden a momificarse, tomando un color muy particular que
muestra la interrupción de los ciclos biológicos. Esta conversión
del suelo en substrato similar a cenizas o arena impide la retención
del agua y provoca el crecimiento de las napas superficiales que son
las que terminan inundando las zonas bajas.
6.
Con la despoblación del campo, las inundaciones y la creciente
pobreza subsidiamos de hecho la producción de carnes estabuladas en
Europa. Nos hemos especializado en proveer de insumos a los países
productores de proteínas animales. Se nos impuso el productivismo
junto a los paquetes tecnológicos, y con ello una competencia
despiadada para bajar los costos de producción y un pensar siempre en
aumentar las cantidades y nunca la calidad. Las consecuencias son la
primarización de la economía, la falta de manufacturas
agropecuarias, la extinción de la vida rural y las crisis de
superproducción en paralelo a enormes carencias alimentarias de la
población.
7.
El sistema imaginó al asistencialismo como un modo de compensar el
modelo de exportación de "commodities" y de despoblamiento
rural. La mitad de la población argentina se encuentra actualmente
por debajo de los niveles de pobreza y cinco millones sufren hambre.
Los bolsones de comida que se distribuyen a los hambrientos son en
gran medida provenientes de la importación, con lo cual se transforma
la protesta en funcional al modelo ya que la importación de alimentos
golpea aún más todavía sobre los pequeños productores residuales.
Mientras tanto continúa la polémica entre los planes trabajar que
propone el gobierno, los subsidios al empleo que propone la oposición
y otros modos de paliar la situación y de discutir siempre lo
accesorio. La mirada de la izquierda urbana muere en el perímetro de
la ciudad, mientras la máquina de producir pobres se mantiene
protegida en la invisibilidad social.
8.
Ahora la agudización de la crisis y la carencia extrema de las arcas
del Estado obligan a implantar retenciones a los exportadores de
granos. Estas medidas instalan la crisis del modelo en un campo más
vasto de conflictos políticos. Los exportadores eluden las
retenciones y amparados en antiguas leyes de la dictadura militar
secuestran las divisas para que se dispare el dólar, mientras
proponen calmar el hambre de los indigentes con raciones de soja
transgénica forrajera. Las milanesas de soja transgénica que se nos
propone representan hoy las migajas de un banquete de los grandes
productores y exportadores sojeros, pero son también y sobre todo el
soborno con que se asegura la continuación del modelo.
9.
Nosotros como Grupo de Reflexión Rural hemos disentido públicamente
con ciertas campañas de Greenpeace Argentina a favor del Biodiesel,
que parecen priorizar ciertas ecuaciones energéticas pero que no
tienen en cuenta el modelo agrario y el tipo de semillas con que se
fabricaría ese combustible vegetal. De hecho varios municipios del
sur de la provincia de Santa Fe, en el corazón del dominio biotecnológico,
están embarcados en un proyecto de gasoil verde que cierra
absolutamente con el modelo. El negocio de las transnacionales está
en la venta de insumos, de Glifosatos y de semillas OGMs, y también
en la apropiación del territorio, pero las sojas transgénicas tienen
problemas de comercialización. Por otra parte, es evidente que
cultivos industriales destinados a biodiesel sólo se justificarían
con una agricultura de gran escala y donde no habría mayores
objeciones al uso de transgénicos dado que no serían destinados los
granos a la alimentación. Entonces cultivaríamos soja o girasol para
producir combustibles, que a su vez usaríamos para cultivar soja y
girasol, con lo cual haríamos combustible, etc., etc. Creemos que
estas razones son más que suficientes para no insistir en la campaña
del biodiesel al menos desde posiciones ecologistas.
10.
Estamos inmersos en la crisis terminal del sistema político.
Actualmente y debido al intento de colocar retenciones a las
exportaciones, los principales gobernadores realizaron lobbies
desembozados a favor del complejo sojero-aceitero. La reciente
renuncia del Secretario de Agricultura es la consecuencia de estas
tensiones y expresa una vez más la capitulación de la política ante
los poderes concentrados.
11.
La solución a la crisis es la de cambiar el modelo rural y repoblar
el campo para volver a producir alimentos sanos. Necesitamos hacer de
la Soberanía Alimentaria un capítulo de la nueva Constitución
Nacional que reclaman las Asambleas de Vecinos. Asimismo necesitamos
con urgencia terminar con las regulaciones a las pequeñas
producciones agropecuarias, para establecer un escalón libre de
impuestos que posibilite los mercados y los Desarrollos Locales.
Frente al chantaje de los exportadores amparados en las leyes de facto
de la Dictadura es preciso asimismo nacionalizar el Comercio Exterior,
recuperando instituciones reguladoras del Estado como fueran el IAPI,
Instituto Argentino de Promoción del Intercambio en los años 50 y la
Junta de Granos hasta mediados de los años 90. Sólo de esta manera
será posible para la Argentina remontar la situación en la que nos
encontramos. Mientras tanto y mientras tratamos de hacer de la crisis
una oportunidad para nuestras propuestas de agricultura alternativa,
quisiéramos que nuestra historia de sumisión a las transnacionales
de la biotecnología sea tomada como ejemplo por los demás hermanos
latinoamericanos para no repetir nuestro camino.
Notas
(1)
Soja resistente al herbicida glifosato.
(2)
Bacteria fijadora de nitrógeno.
J.
E. Rulli es integrante del Grupo de Reflexión Rural (GRR) y de la Red
por una América Latina Libre de Transgénicos. El texto es la
exposición presentada en el Seminario-Taller Agricultura de Rel-UITA,
"Salud y Seguridad, Modelo Productivo y Soberanía
Alimentaria". Publicado en el suplemento Bitácora de La República,
Montevideo, No 72, 15 de mayo 2002, pág. 10.
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