logotipo

img_google

ENTREVISTA A CHOMSKY

WEEK ON LINE: Durante el domingo de la SuperBowl, la oficina del zar de
la droga pagó una serie de anuncios en los que procuraba conectar las
drogas y el terrorismo. “Si usted consume drogas, decía el anuncio,
usted apoya el terrorismo.” ¿Cuál es su punto de vista?

NOAM CHOMSKY: El terrorismo ahora se está utilizando de la misma manera
que se utilizó el comunismo. Si se desea presionar a determinados
sectores, se juega la carta del terrorismo. Si no me apoyas, estás a
favor del terrorismo. Eso es absolutamente infantil, especialmente si se
tiene en cuenta que, si seguimos la pista de buena parte de la historia
del comercio de las drogas, nos lleva a la Cia y a otros programas de
intervención de los EEUU. Al final de la segunda guerra mundial, y no es
por polemizar, está bien documentado, los EEUU se aliaron con la mafia
francesa, que dio como resultado la llamada French Connection, que
dominó el comercio de la heroína en los años 60. Y lo mismo ocurrió con
el opio del triángulo de oro durante la guerra de Vietnam, y también en
Afganistán durante la guerra contra los rusos.

WOL: El comercio de la cocaína es la principal razón esgrimida para la
intervención de los EEUU en la guerra civil de Colombia. En su opinión,
¿hasta que punto se utilizan las drogas como pretexto? ¿Y un pretexto
para qué?

CHOMSKY: Colombia tiene el peor expediente con respecto a los derechos
humanos de todo el hemisferio en la última década, y a la vez ha sido el
principal receptor de armas y asesores de los EEUU del hemisferio
occidental. Sólo la superan Israel y Egipto. Hay una correlación muy
estrecha y duradera entre las violaciones de los derechos humanos y la
ayuda militar y la presencia de asesores de los EEUU. No es que a los
EEUU les guste torturar a la gente; es que no le preocupa el tema. Para
el gobierno de los EEUU, las violaciones de los derechos humanos son una
cuestión secundaria.

En Colombia, como en todas partes, las violaciones de los derechos
humanos tienden a aumentar cuando el Estado intenta reprimir
violentamente la oposición a las desigualdades, la opresión, la
corrupción, y otros crímenes de estado para los que no hay salida
política. El Estado se vuelca al terror, que es lo que está sucediendo
en Colombia desde hace mucho tiempo, antes incluso de que hubiera
tráfico de drogas.

La contrainsurgencia ha estado funcionando desde hace 40 años; el
presidente Kennedy ya envió una misión especial del ejército a Colombia
a principios de la década de 1960. Sus propuestas al gobierno colombiano
se han desclasificado recientemente, y exigían “terror paramilitar”,
literalmente, contra lo que denominaban “responsables comunistas
conocidos.” En Colombia, eso significó actuar contra dirigentes
sindicales, sacerdotes, activistas de los derechos humanos, etcétera.
Los manuales militares colombianos de los años 60 comenzaron a reflejar
esas directrices. En los 15 últimos años, a medida que los EEUU se han
implicado más, han aumentado enormemente las violaciones de los derechos
humanos.

Desde un punto de vista más serio, suponga que el pretexto de la droga
sea legítimo. Suponga que los EEUU realmente están intentando conseguir
librar de las drogas a Colombia. ¿Tiene entonces Colombia el derecho de
fumigar las granjas de tabaco de Kentucky? Están produciendo una
sustancia mortal mucho más peligrosa que la cocaína. Mueren más
colombianos de enfermedades relacionadas con el tabaco que americanos
por culpa de la cocaína. Por supuesto, Colombia no tiene ningún derecho
a hacerlo.

WOL: En los EEUU, los gobiernos locales, estatales y el federal han
gastado diez de mil millones de euros en la guerra contra las drogas,
pero aun así, las drogas ilícitas siguen circulando tan puras y tan
baratas como siempre. Si esta política no está logrando su propósito
¿para qué sirve? ¿O es que se utiliza con otros fines?

CHOMSKY: Ya sabían que no funcionaría. Tienen las pruebas en sus propias
investigaciones que muestran que si se desea evitar el consumo, la
criminalización es el peor método. El informe RAND, http://www.rand.org
, hizo un análisis de la efectividad de varias estrategias de actuación
contra las drogas y confirmó que la más eficaz es la prevención y el
tratamiento.

La acción policial estaba muy por debajo y más aún la prohibición. La
peor en la relación coste / efectividad eran las actuaciones fuera del
país, tal como lo están haciendo los EEUU en Colombia. Llama la atención
que el presidente Nixon se inclinara por la prevención y el tratamiento
y que resultara eficaz. La política nacional con respecto a las drogas
en los EEUU no cumple sus objetivos y los responsables lo saben. Si no
se logra la disminución del consumo ¿para que sirve? Está razonablemente
claro, tanto por lo que se hace ahora como por lo que se ha hecho en el
pasado, que se tiende a prohibir las sustancias cuando se asocian a las
llamadas “clases peligrosas”, que la prohibición de ciertas sustancias
es una técnica del control social.

Las políticas económicas de los últimos 20 años responden a lo que un
ricachón consideraría ajuste estructural. Crea una población superflua,
que en el contexto de los EEEUU es en gran parte pobre, negra e
hispánica, y en una población mucho más amplia que está económicamente
descontenta. Vemos las grandes tendencias económicas, pero la realidad
es absolutamente diferente. Para la mayoría, estas políticas
neoliberales han tenido un efecto negativo. Con respecto a los salarios,
ahora hemos recuperado los niveles de hace de 30 años. Los ingresos
solamente se mantienen trabajando más y más, o trabajando dos adultos
por familia. Incluso el índice de crecimiento económico no ha sido tan
elevado y además está muy concentrado en determinados sectores.

Si la mayoría de la gente está descontenta y los otros son inútiles, lo
que se pretende es librarse del inútil y asustar al descontento. Eso es
lo que hace la guerra de la droga. La tasa de encarcelaciones de los
EEUU se ha elevado espectacularmente, en gran parte debido a los
crímenes sin víctimas, tales como los delitos relacionados con las
drogas y las sentencias son extremadamente punitivas. La guerra de la
droga no solo consigue librarse de la población superflua, además,
asusta al resto.

Las drogas desempeñan un papel similar al comunismo o al terrorismo: la
gente se amontona bajo el paraguas de la autoridad para protegerse del
peligro. Es difícil creer que estas consecuencias no se aprecien.
Cualquiera puede verlo. Cuando comenzó esta era de guerra contra la
droga, el senador Moynihan comenzó a prestar atención a las ciencias
sociales, y declaró que si aprobaban esa ley iban a crear una ola de
criminalidad en las minorías.

Entre las clases altas, disminuía el consumo en la década de 1990, tanto
si hablamos de la cocaína, del tabaco… o las grasas. Fue un período en
el que los cambios culturales y educativos llevaron a los sectores más
formados a reducir el consumo de toda clase de sustancias dañinas. Entre
las clases más bajas, el consumo seguía siendo relativamente estable.
Mirando estas estadísticas, vemos lo que sucederá, es obvio, irán a por
ellos. Algunos historiadores ya han predicho que el tabaco será
prohibido porque se asocia con la gente más pobre y menos formada.

Si vamos a un McDonald se ve a adolescentes fumando, pero hace años que
no veo a ningún licenciado fumando. Es porque ahora estamos comenzando a
ver las consecuencias del tabaquismo. Pero por supuesto la industria
hace años que lo esperaba. Phillip Morris y las demás han comenzado a
diversificarse y a llevar sus negocios al extranjero.

WOL: Muchos ardientes anti prohibicionistas se definen como libertarios.
¿Como anarquista, supongo que es correcto llamarle así, cuál es su punto
de vista?

CHOMSKY: El término libertarios según se utiliza en los EEEUU, tiene un
significado absolutamente diferente de lo que significó históricamente y
de lo que todavía significa en el resto del mundo. Históricamente, el
movimiento libertario ha sido el ala anti estatalista del movimiento
socialista. El social anarquismo era el socialismo libertario.

En los EEUU, que es una sociedad dominada por el comercio, el término
tiene un significado diferente. Significa la eliminación o la reducción
de los controles del Estado, principalmente los controles sobre las
tiranías privadas. Los libertarios de los EEUU, no pretenden acabar con
las multinacionales. Es una especie de ultraderechismo.

Pero habiendo aclarado eso, debo decir que estoy de acuerdo con ellos en
muchas cosas. En la cuestión de las drogas, tienden a oponerse a la
implicación del Estado en la guerra de la droga, que ven, correctamente,
como una forma de coerción y privación de la libertad. Puede que le
sorprenda saber que, hace algunos años, antes de que hubiera periódicos
independientes de izquierda, escribía principalmente para el periódico
del instituto Cato [fundación privada estadounidense, principal difusora
de la ideología “libertaria”, en el sentido del que habla Chomsky].

WOL: ¿Qué se debe hacer sobre uso de la droga y el tráfico de drogas?

CHOMSKY: Estoy de acuerdo con el RAND. Es un problema. La cocaína no es
buena. La mejor manera de tratar esta cuestión es a través de la
educación, la prevención, la rehabilitación y así sucesivamente. Eso es
lo que hemos hecho con éxito con otras sustancias. No hubo que
proscribir el tabaco para lograr una reducción en su uso; ese es el
resultado de los cambios culturales y educativos.

Uno siempre tiene que ser cauteloso al recomendar una política social
determinada, porque no podemos saber qué sucederá, pero debemos comenzar
a ir progresivamente hacia la despenalización. Vamos a hacerlo
seriamente y veamos qué sucede. Parece obvio comenzar con la marihuana.
La despenalización de la marihuana sería un paso muy sensato. Y
necesitamos comenzar a pasar de la prohibición a la prevención. La
prevención y el tratamiento son la manera de tratar las drogas duras
tales como la cocaína y la heroína.