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Objetivos Generales

 

Nuestros argumentos

 

Nuestra postura en el debate educativo

¿Cómo participamos en el debate educativo?

Nuestra propuesta

 

           

 

 

OBJETIVOS GENERALES:

·         Defender la necesidad del área de ‘Religión’, centrándonos en su vertiente confesional.

·         Ofrecer un clima de diálogo y formación.

·         Ser foro de opinión y expresión de profesores, padres y alumnos concienciados de la importancia de la asignatura.

·         Asistir y resolver los problemas que se le plantean al profesor de Religión en su centro de enseñanza.

·         Recibir y mostrar apoyos de colectivos, asociaciones y ciudadanos que creen en el derecho a la educación de acuerdo con las propias convicciones.

·         Atender a alumnos y padres de alumnos en cuestiones referentes a la asignatura de Religión.


 

NUESTROS ARGUMENTOS:

         Más allá de las posturas apologéticas y antiapologéticas, que son remilgos de otra época, vamos a partir desde argumentos racionales:

1.     El argumento antropológico:

"Ningún ser humano normal que esté vivo puede ser reducido exclusivamente a su actividad consciente y racional, ya que el hombre moderno todavía sueña, se enamora, escucha música, va al teatro, ve películas, lee libros; en resumen, vive no sólo en un mundo histórico y natural, sino también en un mundo existencial. y privado y , al mismo tiempo, en un Universo imaginario" (V. Frankl).

El saber religioso no debe reducirse a ética o a estética. Éstas no deben explicarse necesariamente por el saber religioso. El saber religioso permite ahondar en la complejidad de lo humano, permite aclarar el sentido y la razón de ser de determinadas actividades que constituyen formas de lo humano: el rito, la oración, el sacrificio, el silencio, la acción.

2.     El argumento histórico:

Existe una lógica de los acontecimientos, un conjunto de factores que determinan el curso de los eventos y la cadena de los sucesos históricos. Entre estos factores, la Religión, como la economía, la geografía o el clima, tienen un peso determinante. Resulta imposible comprender la historia moderna de Europa sin considerar seriamente las luchas de religiones durante los siglos XV y XVII. Y la de África o de Asia,... La Religión, pues, tiene un interés histórico y su conocimiento es fundamental desde una perspectiva meramente inmanente. Este influjo de la Religión en la historia de las civilizaciones (Egipto, Grecia, Roma, Medievo...) se detecta, de un modo evidente, en las instituciones que el género humano ha forjado a lo largo de su itinerario. Además, las religiones subsisten en ya través de instituciones que, desde su precariedad histórica, tratan de articular el mensaje salvífico en cada contexto y en cada tiempo. El conocimiento del saber religioso es fundamental para ahondar en el seno de la propia tradición. Ésta es el vínculo del pasado con el presente. Tradición, simbolismo y educación forman un círculo interpretativo fundamental que la antropología no puede dejar de tener en cuenta.

3.     El argumento cultural:

Lo que resulta evidente es que sólo es posible ahondar en el concepto de cultura a partir de su universo simbólico; y el universo simbólico de toda cultura, en un grado y otro, tiene referentes religiosos. Más que ningún otro saber, el saber religioso puede abrir camino a la antropología filosófica, ya que lo sagrado constituye una dimensión universal y los comienzos de la cultura están enraizados en experiencias y creencias religiosas.

4.     El argumento intercultural:

Mirar, conocer y aprender a nombrar la diferencia es un reto del hombre moderno y una exigencia de las minorías acalladas a lo largo de la historia. Para aprender a vivir en la diversidad, no basta con educar en la tolerancia. Educar en la pluralidad significa algo más que una simple concesión paternalista, implica algo más que ceder entre iguales un pequeño espacio a la diferencia: se trata de cambiar nuestra relación con el mundo, con la historia , con el discurso científico. Uno de los grandes retos de futuro de las sociedades contemporáneas es la articulación pacífica de las distintas identidades. Sólo es posible la convivencia desde el conocimiento y el reconocimiento de lo ajeno, pero sólo es posible comprender lo ajeno desde su fondo simbólico. En este marco, el diálogo interreligioso es clave para el diálogo intercultural, pues, en el substrato de toda cultura, moderna o arcaica, subsiste un conjunto de arquetipos y referencias de índole religiosa o pseudo religiosa. Y sólo es posible el diálogo interreligioso a partir del conocimiento de los distintos saberes religiosos. Además del papel que puede desempeñar el saber religioso en la vida cultural contemporánea, también permite un conocimiento más profundo del ser humano. Es con la base de este conocimiento como puede desarrollarse un nuevo humanismo ecuménico a escala mundial. Es fundamental conocer a fondo los fundamentos de la tradición occidental, pero también explorar colectivamente los puntos de encuentro entre las distintas religiones.

5.     El argumento sociológico:

Existe una íntima relación entre los hábitos sociales, la psicología de masas y la presencia de la Religión. Primero, A. Comte y , después M. Weber han puesto de manifiesto la íntima relación que existe entre el universo de lo sagrado y el cuerpo social. De hecho, sólo es posible comprender los hábitos, los ritos y las formas colectivas de vida desde la referencia explícita o implícita a un universo de valores y de referentes que tienen mucho que ver con la Religión y con lo invisible del ser humano. La sociedad occidental ya no puede definirse como un todo monolítico, sino que está constituida por un conjunto plural de comunidades morales extrañas entre sí. Lo religioso sigue presente, pero de un modo invisible. Sólo es posible recuperar plenamente el sentido de las fiestas del calendario a partir del conocimiento del saber religioso y de sus distintas articulaciones históricas.

6.     El argumento lingüistico:

El ser humano es polifacético y políglota. Es decir, capaz de múltiples actividades y de distintos lenguajes. El saber religioso se expresa en un lenguaje concreto. El lenguaje no es algo adventicio en el ser humano, sino que está arraigado en su matriz ontológica. El poliglotismo es una posibilidad existencial del ser humano, aunque, como tal, requiere una educación, un cultivo determinado. El ser humano puede hablar distintos lenguajes, pero esta potencialidad sólo adquiere actualidad cuando, mediante la educación, se perfecciona al ser humano para desarrollar esta habilidad tan propia de la persona. Una de las tareas centrales de la acción educativa es desarrollar todas las posibilidades lingüisticas del ser humano. En este sentido, es fundamental desarrollar el saber religioso y acompañar al educando a comprender el sentido y la riqueza del lenguaje simbólico, mitológico y litúrgico, especialmente, en nuestro contexto cultural, donde el índice de analfabetismo simbólico crece.

7.     El argumento pedagógico:

Es fundamental la distinción entre instrucción y educación. La educación se refiere a la formación integral del educando, lo que requiere no sólo transmisión de saberes, sino también de actitudes, de valores, de experiencias. La educación se relaciona con la experiencia ética, estética y religiosa, mientras que la instrucción es un proceso puramente técnico, donde el relieve se focaliza en el mensaje, pero no en el educando. La educación es un encuentro interpersonal y un proceso bidireccional. Si la educación tiene como finalidad el desarrollo integral del ser humano, esto es, el despliegue de todas sus facultades potenciales, entonces, la dimensión religiosa del ser humano, más allá de sus concreciones históricas, debe ser contemplada por el proceso educativo y no puede reducirse a una cuestión marginal o periférica. Si el ser humano es, constitutivamente, animal religiosus, entonces, es fundamental cultivar dicha dimensión, y ello exige el conocimiento del saber religioso, los instrumentos y los elementos que caracterizan a la experiencia religiosa y a sus distintas traducciones culturales, históricas y lingüisticas.

8.     El argumento metafísico:

Durante la Edad Moderna, dos filósofos han insistido en el carácter eminentemente metafísico del ser humano: Kant y Schopenhauer. El ser humano trasciende con su preguntar el orden de lo material, de lo físico, de lo visible y se interroga por el sentido de la existencia, por el sentido de la muerte y del sufrimiento. Si educar es formar seres humanos de un modo integral, entonces, la configuración de una imago mundi es una tarea ineludible de la acción educativa, y dicha configuración exige el dominio del saber religioso y del saber metafísico. Ayudar a pensar al educando sobre las cuestiones existenciales, no es tarea fácil, pero es ineludible.

9.     Conclusiones:

Parece claro que el saber religioso, en sentido genérico, debe estar presente en el proceso formativo de toda persona, indistintamente de su confesionalidad presente o futura. El conocimiento del universo religioso y de sus múltiples dimensiones constituye una tarea fundamental en el proceso educativo de todo ser humano[1].


 

NUESTRA POSTURA EN EL DEBATE EDUCATIVO

"Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia."
Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU 10-12-48)

"Los poderes públicos garantizarán el detecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones."
Constitución Española (Art. 27.3)

"Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones."
Constitución Española (Art. 16.3)

"La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto de los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.”
Constitución Española (Art. 27.2)

1. Con estas breves alusiones a la legislación, pretendemos indicar que la presencia del área de Religión en el currículo escolar, no vulnera ningún derecho básico sino que, al contrario, contribuye al cumplimiento de los mismos, colaborando en la formación integral de los alumnos y garantizando el derecho que asiste a los padres y alumnos a recibir enseñanza religiosa y moral según sus convicciones. Forma parte del ordenamiento jurídico básico constitucional del Estado asegurar el derecho a la formación religiosa y moral de todos los ciudadanos, y es un deber de los poderes públicos garantizarlo en el ámbito escolar.

2. Frente a quienes hace algunos años defendían la “educación neutral”, con la equivocada opinión de que transmitir valores es indoctrinar, reconocen hoy tirios y troyanos que la educación neutral no existe, que siempre se transmiten valores, explícita o implícitamente. Y que si queremos educar a las generaciones más jóvenes en la autonomía, en la capacidad de hacer por sí mismos, junto con otros, su vida, mejor es comunicarles explícitamente qué valores queremos legarles porque nos parecen sumamente valiosos que andar transmitiéndolos implícitamente, como si tuviéramos algo que ocultar.

Quien tiene por apreciables la libertad y la justicia, la solidaridad y la transparencia no tiene empacho alguno en manifestar abiertamente su aprecio. Serán, por el contrario, quienes deseen oprimir a otros, quienes opten por las mafias y las sociedades secretas que excluyen a “los que no son de los nuestros”, los que no quieran reconocer sus opciones en voz alta. Ésos serán los que preferirán no educar explícitamente en valores, sino transmitirlos a través de un currículo oculto.[2]

La presencia de la enseñanza de la cultura religiosa en la escuela no es una “cuestión ideológica”, sino que es un derecho fundamental de la persona, en tanto en cuanto constituye parte de su identidad y la de su entorno (independientemente de que sea o no creyente).

3. Por otra parte ¿no es ideológico el oponerse de manera visceral a la presencia de la Religión en la escuela?. Si se cuestiona este área podría ponerse en cuestión la presencia de cualquier otra. Toda campaña contra la Religión es ideológica y recuerda a tiempos pasados (hagamos memoria histórica sin sesgos).

4. El currículum de la asignatura de Religión está aprobado por los poderes públicos (el de la opción no confesional ha sido elaborado por el Ministerio, y el confesional por las autoridades religiosas competentes, pero aprobado por el Ministerio y siguiendo las mismas exigencias que el resto de áreas). Está articulado en tomo a las cuatro fuentes presentes en todo currículo: fuente sociológica, psicológica, epistemológica y pedagógica. El profesor de este área presenta como el resto de sus compañeros una programación didáctica donde se desarrollan de manera sistemática los contenidos, objetivos, metodología y criterios de evaluación de la asignatura. Es una asignatura con un curriculum tan académico y científico como puede serlo el de Filosofía, Historia, Ética, está por tanto, articulado de manera científica y académica.

5. Los datos estadísticos hablan por sí solos: En Educación Primaria el 85.85% de los alumnos optó por la asignatura de Religión católica. En Educación Secundaria el 60.8% recibió la enseñanza de la Religión católica. En Bachillerato optaron por esta enseñanza el 41% de los alumnos.

La asignatura de Religión es elegida por ocho de cada diez alumnos.
Cifras que son un éxito para la asignatura, dada su clara situación discriminatoria en la LOGSE, al tener una competencia desleal con la Alternativa, que además de no ser evaluable, en muchas ocasiones tampoco se imparte con ninguna seriedad. ¿Qué problema existe entonces con la presencia de la asignatura de Religión en la escuela, si los padres y alumnos la eligen libremente y de manera mayoritaria? ¿acaso tienen opción de elegir el resto de asignaturas?.

6. Con la nueva área no se obliga a ningún alumno, a ir contra sus convicciones, pues pueden elegir entre la opción confesional y la no confesional; más bien no se va a privar a ningún alumno de recibir una formación, integral que contemple las múltiples aportaciones que la Religión ha hecho a la cultura, sin la cual no es posible comprender la historia, arte, costumbres y creencias que forman el patrimonio de la humanidad.

7. Es cierto que en el resto de los currículum hay elementos de la cultura religiosa, y lo mismo ocurre al contrario; la Religión es parte de la cultura, y ha sido y es un elemento de tanta trascendencia que tiene entidad propia como área de conocimiento, y contenidos tan amplios que no se agotan en otras asignaturas, sino que deben tratarse de manera específica y sistemática.

8. Los contenidos curriculares de la nueva área en cualquiera de sus dos opciones no pretenden adoctrinar a nadie, no se imparte catequesis en la escuela, sino enseñanza de la Religión. A ninguno de los alumnos que eligen Religión católica se les exige que sean creyentes, y de hecho muchos no lo son, pero sí se interesan por la Religión como fenómeno cultural y que les ayuda a plantearse cuestiones de sentido.

9. En todos los países europeos se da clase de Religión, en algunos como Inglaterra, es la única asignatura obligatoria por Ley. Francia es la excepción a la regla, ya que fue el único país que la sacó del ámbito escolar, pero ante la preocupante devaluación de la cultura religiosa y de valores en los jóvenes, se están planteando incluirla de nuevo (según la recomendación del Informe Debray). Si estamos integrados en Europa y se tiende a unificar los distintos sistemas educativos, ¿por qué algunos reivindican como modelo el francés, que es el único que excluye la Religión? Si hay que mirar a Europa, hagámoslo.

10. Recordamos textualmente lo que dice el artículo 27 de la Constitución, ante la manipulación del mismo que se hace en la campaña informativa que citábamos al inicio de estas aclaraciones:

El artículo 27 garantiza el cumplimiento de un derecho humano fundamental[3], como es el de la educación; derecho que no emana del espacio público, sino que los poderes públicos deben poner en marcha todos los mecanismos para que cada ciudadano pueda ejercer su derecho a una educación. Derecho que incluye el de recibir una formación religiosa y moral.

Concluimos estas aclaraciones pidiendo que no se utilice el área Religión para librar batallas políticas e ideológicas en los centros, y que al menos se respete su aportación innegable a la cultura y su validez para la formación integral de nuestros alumnos. Sirva como muestra de la importancia que se está dando a este estudio en Europa el siguiente texto:[4]

"La enseñanza de la historia de las religiones o de los usos y costumbres puede servir de útil referencia para futuros comportamientos"
"La educación debe contribuir al desarrollo global de cada persona: cuerpo y mente, inteligencia, sensibilidad, sentido estético, responsabilidad individual, espiritualidad."


 

¿CÓMO PARTICIPAMOS EN EL DEBATE EDUCATIVO?

1.     Animamos a la participación en los foros de debate habilitados por el Gobierno.

2.     Intentamos que la sociedad sea consciente de sus raíces cristianas, mediante nuestra presencia en todos los medios de comunicación.

3.     Participamos en la campaña de recogida de firmas, promovida por la CONCAPA, a favor de la enseñanza religiosa escolar como plasmación del derecho de los padres a que sus hijos sean educados en sus creencias y valores.

4.     Informamos constante y permanentemente a la comunidad educativa sobre los derechos y obligaciones de los padres, los derechos y obligaciones de los alumnos y los derechos y obligaciones de los docentes.

5.     Programamos un gran acto de coordinación y encuentro para recordar que los niños tienen derecho a ser educados en lo trascendente, tal y como ya fue positivado en el artículo 26 (apartados 1, 2 y 3) de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU.


 

NUESTRA PROPUESTA

1. Creación de un Área de Sociedad, Cultura y Religión con entidad propia  y con dos opciones: una confesional y otra no confesional diferenciada y así se facilitará la libertad de  elección de los padres.

2. Al proponerse un Área de Sociedad, Cultura y Religión y equipararse a las demás disciplinas fundamentales, su nota debe tener el mismo valor que las demás materias. Así se soluciona de forma justa el problema de la desigualdad de oportunidades. Esta área debe ser evaluable y computable a todos los efectos.

3. Una regulación clara y justa del Área de Sociedad, Cultura y Religión dentro del horario lectivo.

4. Garantizar de forma efectiva e ineximible, con rotundidad y de forma definitiva dos derechos fundamentales: 1º El derecho a la educación integral de TODOS los alumnos durante el horario escolar y 2º El derecho de los padres a elegir aquella educación que esté de acuerdo    con sus convicciones religiosas y morales. 

5. Reconocer el status especial del profesor de Religión asimilándolo al del  resto de docentes.


 

[1]              Este extracto procede de la conferencia que impartió el Dr. Francesc Torralba Roselló, profesor de la Universidad Ramon Llull de Barcelona, en el Congreso Nacional de Profesores de Religión, celebrado en Madrid en noviembre de 1999, y recogida en el libro "La enseñanza de la religión, una propuesta de vida" editado por SM, PPC y Conferencia Episcopal.

[2] Cortina, A. et al: Educar en la justicia. Generalitat Valenciana.

[3]              Los derechos humanos, al decir de Adela Cortina, constituyen “mínimos de justicia” que deben proteger todas las naciones que se consideren civilizadas para no caer en la barbarie.

Los derechos reconocidos hace medio siglo por las Naciones Unidas se proclaman como “ideal común” de la humanidad, que los individuos y los pueblos han de reconocer y respetar, así como promover mediante la enseñanza y la educación , a fin de conseguir el advenimiento de un mundo en el que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad, la paz y la justicia.

Quizás, como pretenden Kohlberg y sus colaboradores, sea el momento de poner en práctica la idea de la “comunidad justa” en la educación ética; el momento de construir la escuela como una comunidad justa, que sea el contexto adecuado para la discusión y educación morales; escuela que proporcione el clima favorable para el desarrollo moral de sus alumnos y alumnas.

[4]              Informe a la UNESCO de la Comisión internacional sobre la educación para el Siglo XXI (Informe Delors).