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Monstruos religiosos: El cardenal defensor de genocidios y la idolatría
hitleriana del fun dador del Opus, el "beato" Escribá.
El Cardenal Oraba por el Capitalismo
NEW YORK CITY, 7 de mayo de 2000 - El cardenal John O'Connor
murió la semana pasada, y sirvió a su dios muy bien, ese fue el dios del
capitalismo.
O'Connor fue una excelencia de la hipocresía, ayudando a los patrones en sus
ataques más malvados contra la clase trabajadora a la vez que se hacía pasar
como "amigo de los trabajadores". Las multitudes en la catedral San
Patricio mostraron que miles de ellos cometieron el serio error de dejarse
engatusar por las mentiras pías de O'Connor.
En unos de sus últimos actos públicos, O'Connor
bendijo a los policías que asesinaron salvajemente a Amadou Diallo. En una
reunión diseñada para calmar la ira de los trabajadores causada por la
exoneración de los cuatro policías asesinos por un tribunal, el cardenal dijo:
"Nuestras rezos son por nuestros policías que se enfrentan a una situación
dificultosa día tras día, algunos de los cuales terminan en grandes tragedias
propias y para otros" (Servicio Noticioso Católico, 1 de marzo). O'Connor
había apoyado siempre a los matones racistas del alcalde Giuliani.
Poco después del asesinato de Diallo, O'Connor
habló durante el banquete anual de los miembros de la Sociedad Sagrada
Escritura de la policía de Nueva York. Y cada año, el 17 de marzo, O'Connor
bendecía desde
la catedral de San Patricio al desfile anual/fiesta policíaca de San Patricio.
Nada de esos actos racistas evitó que agentes de la burguesía como Al Sharpton,
presuntamente gran crítico de los asesinatos policíacos, elogiase a O'Connor
como "hombre de principios", o que Dennis Rivera, presidente de la
Local 1199 (sindicato de empleados de hospitales), dijese que el cardenal fue un
"hombre de los sindicatos".
O'Connor tenía reputación de ser ecuménico, de
ser un buen católico y a la vez ser amigo de otras creencias. La realidad niega
esa imagen. O'Connor era gran aliado del Opus Dei (Obra de Dios), una secta católica
bien antisemita y radicalmente anticomunista. El Opus Dei apoyó el nombramiento
de Juan Pablo II como nuevo Papa. En 1998, O'Connor dio una misa especial ante
mil seguidores de la secta en honor al fallecido fundador del Opus Dei, el
fascista español José María Escribá de Balaguer, quien idolatraba a Hitler
por haber dado ayuda militar al ejército de Franco en su guerra contra el
gobierno de Frente Unido de España, formado mayormente por comunistas y otros
izquierdistas. Un ex-miembro del Opus Dei recuerda las palabras de elogio de
Escribá: "Hitler contra los judíos; Hitler contra los eslavos;
Hitler contra el comunismo" (Le Monde Diplomatique, sept. de 1995). En la
misa O'Connor dedicó su sermón en la catedral de San Patricio a elogiar a este
nazi. Por eso es especialmente repugnante como los principales rabinos de Nueva
York hoy elogian a O'Connor, ignorando el vil historial del cardenal.
O'Connor no era amigo de la clase trabajadora
vietnamita, sirviendo como capellán de la Marina de EEUU., absolviendo los
marines norteamericanos que realizaban el genocidio imperialista en esa guerra,
y dándoles los últimos ritos cuando perecían en combate. En un libro escrito
por O'Connor sobre su estadía en Vietnam, repetidamente habló sobre la
necesidad de "confrontar y destruir" el comunismo. Fue cómplice de la
matanza de cuatro millones de vietnamitas por la maquinaria de guerra de EEUU.
El nombramiento por el Papa de O'Connor como
cardenal de Nueva York lo convirtió en jefe de un amplio imperio de escuelas y
hospitales católicos. Como cualquier otro patrono, siguió los dictados del
sistema de ganancias, "olvidándose" de su conciencia social. Las
escuelas católicas no sólo meten malas ideas en las cabezas de sus alumnos,
sino que sus aulas están abarrotadas (como las escuelas públicas), y muchos
padres tienen que trabajar en empleos extras para pagar por el privilegio de
enviar a sus hijos a esas escuelas. Los maestros en escuelas católicas ganan
menos de la mitad de los de escuelas públicas. Cuando los maestros de la
arquidiócesis se fueron en huelga en 1996, el compasivo de O'Connor amenazó
con despedirlos.
En sus hospitales, que sirven mayormente a los
pobres, O'Connor ha dejado un legado de falta de personal y maquinarias médicas
anticuadas.
Por más de un milenio, la iglesia católica no
ha perdido oportunidad de ayudar a la clase gobernante del momento, pisoteando a
las clases explotadas en nombre de la "caridad cristiana". O'Connor se
une a la vacía tradición de las Cruzadas, la Inquisición y el apoyo dado por
el Vaticano a Hitler.
CONEXION TERCER MILENIO
ESPIRITUALIDAD Y LIBRE SEXUALIDAD EN EL NUEVO TIEMPO.
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